martes, 31 de marzo de 2026

Pulmones en el aire


 Me abrazo a ti. No puedo ver tus raíces ni tu sábila como apenas si puedo ver mis venas. Las de los brazos sobre todo, aquellas donde me canalizan para tomar muestras. Para no ver cuando la aguja entra en mí, pienso en ti. Me aferro a tu naturaleza, a la última vez que nos vimos, tú incolume frente a mí. 

Tu olor es tan particular tiene una mezcla de tierra, fuerza y humedad. A veces permites que fragmentos de tu corteza se desprendan de ti. Los tomo para usarlos de separador de libros y a veces hasta los forro para que no se pierdan ni se borren. Lo mismo me ocurre con las plumas que encuentro cuando camino desprevenida y pienso que un ángel las dejó por error para que yo la encontrara y las tomara como señal. 

Abrazarse a un árbol es un ejercicio maravilloso, nos permite reecontrarnos con apenas lo visible de un universo subterráneao.  No sabemos cuánto tardaron en crecer ni cuántos inviernos sorportaron. Tampoco que tan a gusto están con el sol que reciben porque como no pueden moverse, no pueden quejarse. Son naturaleza en su máxima expresión y es una lástima que no los reconozcamos como lo que merecen: nuestros pulmones en el aire. 
  


Kathy Drews

Compañeras desde el colegio. Es química, médica, con maestrías en las maestrías de patología, lleva toda una vida estudiando. Siempre que creo que se ha graduado finalmente viene un estudio más.

Tiene una risa contagiosa y un hogar supremamente unido. Es de las que sostiene que cuando no se tienen hijos se tienen adorables sobrinos. 

Comenzó sus estudios de medicina con muchachos jóvenes y eso no fue impedimento para integrarse al grupo, por el contrario, aunque vive fuera del país provecha cada matrimonio de ellos como excusa para venir.

Ha tenido fuertes conexiones con Brasil y se reune con compañeras que viven en el extranjero con mucha frecuencia. Sabe escuchar y también como médica busca las causas a los síntomas de mis dolencias. Discutió con Ana sobre mi último diagnóstico y ambas habían sacado la misma conclusión antes de que los médicos dieran su veredicto.

Kat, es dulce, desprevenida, desparpajada y no existe distancia gracias a esta tecnología que aunque muchos critiquen, nos permite estar más cerca. 




 

William Rouge


Esta foto de William Rouge debía tener color. 

Escritor, poeta, conferencista, docente, amigo. Nos conocimos cuando yo era pichón de escritor y él era mi profesor en la Academia Yurupary. 

Desde entonces hemos compartido textos e ideas y William siempre está abierto a mis arriesgadas propuestas. Me invita a sus grupos con estudiantes y hablamos por supuesto, de literatura sin esquemas.

De sus libros me encanta Árboles de leche publicado por la Fundación Arte&Ciencia hace varios años, un hermoso plaquette donde existe desde un tributo a Gioconda Belli y una serie de cantos cargados de cuerpo y sentidos. 

Tiene una adorable manera de pronunciar la erre, de ahí que el Rouge le queda muy bien aunque no sea su apellido de cuna y con el acento parece francés.

Ha presentado obras de varios escritores del país después de leer cuidadosamente sus obras y como el tiempo no le alcanza tiene que inventarse semanas de nueve días. Así es él, entre muchas palabras más.  

 


sábado, 28 de marzo de 2026

Gloria Taborda


 Nos conocimos cuando iniciamos nuestra maestría en literatura en la Universidad Pontificia Bolivariana en el 2013. Desde el principio me impactó por sus lecturas, por su trabajo como maestra, por la responsabilidad como lo asumía y por su trabajo de grado sobre el Metro de Medellín.

Uno de mis primeros libros de Bitácora fue a parar directo a sus manos y aún lo conserva y lo encuentra de tanto en tanto en su biblioteca. 

Podemos pasar años sin hablar y nos ponemos al tanto en una llamada telefónica de media hora. 

Siempre me pregunta lo esencial y escucha, sabe escuchar. No necesitamos hablar de amores, lo cual es un alivio y escaso entre mujeres, y preferimos refugiarnos en los textos y en nuestros recuerdos de la maestría.

Juntas fuimos docentes en Carepa, Urabá, donde impartíamos nuestros recientes conocimientos con maestros que se estaban formando a su vez en literatura. 

Durante el "recreo" entre clases, los viernes en la noche, salíamos a comer una arepa con queso de uno de los chuzos de la universidad y Gloria era la única en el salón que se sentaba a mi lado, no sé por qué.

Me acompañó durante mi sustentación de tesis, todavía me pregunta por mi hijo y me narra sus travesías de casa en casa buscando un mejor refugio por la ciudad.

Este blog estaría incompleto sin ella porque aprender juntas fue un regalo universal. 

El aprendiz de brujo

 


Así como he hablado de amigos, debo hablar de colegas, maestros y aprendices. De la mano de Ángel Galeano Higua, el taller El aprendiz de brujo lleva varias década de trabajo incesante con la literatura universal y personal. Martes o sábado se reunen para compartir los apuntes de diario y para conversar sobre un libro que previamente concertaron y para el cual no existe afán y que no necesariamente se debe comenzar a leer desde el comienzo. 

Tuve la fortuna de compartir con ellos durante tres años de mucho crecimiento. La Fundación Arte&Ciencia ha publicado varios de mis libros y siempre ha sido bajo un trabajo de edición dedicado y excelso. 

El aprendiz tiene su propia colección en formato de plaquette con lo que cada miembro del grupo quiere publicar. Desde árboles de leche de William Rouge hasta Cuentas por saldar de John Fredy Bedoya, e incluso uno del propio Ángel titulado Los niños de Aquitania. 

Creo que nadie falta a una sesión. Cada una es un ritual sagrado. Un momento para reencontrarse y para decir con palabras el universo que cada uno guarda en su interior. 

En el taller aprendí a escuchar. No se trataba solo de compartir textos sino de escuchar las voces y diarios de los compañeros. La polifonía es un ejercicio asombroso que grandes maestros como Manuel Mejía Vallejo o X504 han logrado con destreza. Ángel sin pretensiones de ninguna índole comparte su mirada y nos enseña a descubrirnos dentro de las obras mismas. 

Sigo siendo una aprendiz. Siempre he querido regresar y creo que nunca he partido. Cuando se hace parte de un colectivo así, nunca te alejas. 

Desorden alfabético


 

Desorden alfabético

 Pretendo arrojar un motín de palabras ininteligibles de mis labios a tu boca, hacer que busques un orden en tal conflagración. Entretenerte como si se tratara de un crucigrama sin fotografías.

 Preguntarte por el expresidente de Uruguay o por el color de la tarde que ahora fallece. En el ajedrez pedirme el blanco: saber ganar. Y lanzar un anzuelo para recuperar una palabra del motín. Decir por ejemplo que rescatamos libélula, sentir su dorso tornasolado planear cerca nuestro.

 Besarnos y recibir de tu boca una enciclopedia en desorden alfabético. Comenzar con la palabra poema, hacer una disección silábica y no saber qué parte conservar de ese cuerpo triangular.

Reconocer que tu nombre es un poema y elevarlo a la enésima potencia, ver cómo se multiplica alrededor mío, cómo crece, cómo aúlla, como hace languidecer todo lo demás. No contar sus sílabas, abandonarme a su ilusión; la ilusión de un nombre compuesto...

Caricia de letras y murmullos.

Carpa de adioses y bienvenidas.

Barco, lugar favorito de mis heteretopías.

Canción y melodía.

Bésame otra vez para recuperar el infinito.

Publicado en Los umbrales del delirio Desorden alfabetico y en la edición No. 26 de El Gaviero, Periódico Literario. 

Hermes

 

No lo dije en su momento, sin embargo el mensaje no dejó de existir. Hoy no vengo yo, envío a Hermes para que lleve lo que fue cierto, aunque haya llegado tarde.

Entre el Panteón, es el que más me gusta porque se mueve, no está estático, es más que un mensajero. Contar con su presencia es nombrar sin exigir respuesta. Es permitir que nuestras palabras y sentimientos se muevan en el espacio hasta encontrar el momento oportuno si así ha de ser. 

Él también tiene mensajes para mí. De cruces, de tránsitos, de cierres y despedidas. Me ayuda a no quedarme anquilosada en el pasado y espera mi próxima carta para llevarla gustoso hacia otro destino.

Es como el aire que lo transporta. Sus alas y su caduceo me devuelven el equilibrio y también me enseñan a inclinarme frente a mis maestros donde la oscuridad ha sido mi mayor ejemplo.

Frente a ti, es cierto, no te debía esas palabras, pero me las debía a mí.

viernes, 27 de marzo de 2026

Con un hombre que jamás he visto


 Apenas si se alcanza a trazar mi rostro luego de suspirar. Soñé con un hombre que jamás he visto y me pregunté si en realidad existe y si en algún momento de mi vida lo conoceré. Me pregunté también si se trataba de un personaje en construcción, de Vicente o José Miguel tenía más cara de José Miguel. 

Quise compreder sus gestos en mi sueño, la manera como me salió al paso como pidiendo que no me fuera. Quizás fue por la entrada inconclusa de No te vayas que luego se complementó con Puedes irte.

¿A quién espero? Con esta escasa vida social es difícil conocer a alguien diferente a mis amigas pensionadas del club de pintura, que son un hit, por cierto. 

Entonces, ¿quién es él? ¿Qué permiso tiene para colarse en mi sueño? Me inquieta.

En el mismo sueño vi a un tres perros y un caballo. Ambos augurios buenos, de libertad y fuerza como de protección a la vez. No sé si el sujeto de mi sueño será un libertador que me protegerá. ¡Qué bonito sería eso! Alguien que me devuelva la noche, que me saque de mí misma, que me anime a confiar.

Ese hombre que no conozco se coló en mis sueños, me salió al pasó, me sorprendió y me busqué entre mis plegarias si alguna estaba desatendida, quizás él sea la respuesta. 

Martha Inés


 Existen amigos que conocen tu corazón y aquellos que conocen tu alma. Martha pertenece a los segundos. Después del psicoanális llegó ella. 

Su terapia es completamente budista y después de escuchar, dice un dulce "Sabes..." y a través de sus propias experiencias de vida explica cómo nos la pasamos entre la culpa y el miedo y por ello no avanzamos. Sus descubrimientos en el ser humano son nuestros descubrimientos. No se guarda nada para enseñar, no escribe libros ni dicta conferencias ni es coach ni nada que se le parezca. Es ella. No he conocido un ser más auténtico y excepcional. 

Sigue al Lama Ole Nydhal y por supuesto al Karmapa Thaye Dorye. Con ella aprendí a meditar. Supe lo que era un mala de 108 cuentas y la sílaba sagrada del OM. 

Lee los símbolos, no le teme a los insectos, ni a los murciélagos que tanto pánico me dan y que rondan en su apartamento por un árbol de mangos que hay sembrado en su unidad. 

Su consultorio tiene pintadas las paredes de colores, tiene la bandera de la plegaria y el Buda y las dakinis también le dan un aire muy espiritual al lugar, así como la rueda de la vida y hasta una fuente que nos recuerda la importancia de fluir. 

Habla con frecuencia de las emociones perturbadoras donde la ira es la más peligrosa de todas. El apego, la ignorancia y la envidia son para revisarlas con lupa en su consultorio.

Durante muchos años acudí a citas semanales con ella. Ahora voy cuando es una emergencia. Siempre me abre campo los jueves porque son los días que más nos gusta trabajar teniendo en cuenta que el regente de ese día es Júpiter.

Martha habla de la impermanecia, esa su consigna: el cambio en su máxima expresión. El desapego como propósito y el estar listos para morir porque para eso hay que prepararse toda una vida.

jueves, 26 de marzo de 2026

Puedes irte

 

Puedes irte. Se me volvió costumbre verte salir de afán cuando antes me permitías jugar anudando tu corbata. Sí, son las hormonas. Ideas mías de verte llegar cada vez más tarde por compromisos de última hora. Por fortuna no llegas pasado a su perfume, sé que es rubia, sé que es flaca y también alta. 

No sé hasta cuando vamos seguir evadiendo el tema y aparentando ser una familia convencional.

Me aferro a la almohada antes de vestirme para ir a la peluquería y asistir a un almuerzo con compañeras donde todas preguntan por ti y hablan maravillas de sus viajes y matrimonios. Ya olvidé cuando fue la última vez que viajamos juntos. Eres tú quien lo hace dos y hasta tres veces al mes. Te veo sin prisa empacando tu maleta ya sin temor de que un día decidas no regresar. 

Entonces, solo entonces soltaré la almohada, desvestiré los cojines, incendiaré tu ropa y donaré tus corbatas. ¿Los zapatos? ay sí, los zapatos, no sé qué haré con ellos después de todo, fueron sus pasos los que te alejaron tras la rubia, tras la alta, la del perfume que nunca te vio amanecer en su casa.  


No te vayas






 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Andrés Zapata

Andrés Zapata 


Hay amigos que no necesitan presentación. Así es mi amado Andrés Zapata. Nos conocimos a través de su hermana Clara con  quien tuve la oportunidad de compartir gratos momentos en mi breve estadía en Londres.

Es compositor, músico, fotógrafo, productor, chef y poeta. Esta última faceta la descubrimos juntos mientras grabamos el recital Rapsodia azul el 2021. Sú música acompañó algunos de mis poemas de Los umbrales del delirio y realizamos dos presentaciones: una en mi casa celebrando mi cumpleaños y otra en la biblioteca de San Javier un viernes por la noche. No sobra decir que el auditorio estaba compuesto por una adorable señora de pelo también azul y un joven que se escapó de la parranda para refugiarse con nosotros.

Andrés y yo hemos compartido lecturas, autores y aventuras. Es un nómada por naturaleza y se muda con frecuencia con mucha inclinación hacia el campo en busca de silencio y e introspección. Cada vez le gusta menos la ciudad y es Acuario como todos sus hermanos. Un signo de aire que le queda muy bien a su personalidad. 

La tecnología le encanta y creo que está a la vanguardia de muchos proyectos que apenas si están vislumbrando ahora en la ciudad.

Tiene en sus manos un manuscrito mío En nombre del barquero con el que piensa y siente que puede hacer cine. Se lo regalé y sé que no puede estar en mejor hogar. 

Como poeta se lanzó al ruedo con un libro que se llama Abecediario y posee un vértigo brutal. Con cada letra hace un acróstico visceral.

Aquí les comparto una de sus composiciones confiando en que puedan disfrutar el enlace como yo adoro su amistad. 

martes, 24 de marzo de 2026

Nos vivimos




 ¿Qué ocurriría sí...? Estoy de manos entrelazadas, busco en un fragmento del recuerdo uno que sea tuyo. Me dejo tentar por un abrazo, un beso, o nuestra imagen en el espejo. Recuerdo tu estatura, un poco menor a la mía, tu rostro ajado, tu boca precisa. Recuerdo las fotografías que querías tomarme y mi negativa para que todo fuera solo una imagen en el recuerdo, un recurso al cual volver cuando todo terminara.

Recuerdo las seis, el  parque aquel, la música y las cervezas. También el semáforo donde solía pasar por ti. No olvido el primer beso que me robaste ni los subsiguientes. 

Conservo un regalo que me diste y no los uso por temor a cargarte conmigo más de lo que ya lo hago. Tu voz hace eco en salones que ya no frecuento. Las librerías contienen estantes que me observan con tus ojos. Hay fusiles en los silencios posteriores a una despedida que nunca se dió. 

Mi perro me observa preguntándome de quién estoy hablando y no puedo contarle porque solo te vió una vez y hace mucho, mucho tiempo. Estoy distraída con la evocación, con el espejo, con mi cabello largo de entonces, con la lencería que compraba para ti. 

Tuve suerte de conversar contigo porque de eso se trataba todo, de una larga y profunda conversación. Un punto y coma nos separa. Cada quien continuó el camino que traía consigo. Jamás se mencióno la palabra amor y nunca fue necesaria. En la complicidad de pequeños cuartos de motel quedaron aprisionados los secretos que compartimos.

¿Qué ocurriría sí nuestra clandestinidad no hubiera sido el confite que no mantenía unidos? No tendría mis brazos entrelazadas, resignadas a haberte perdido pero alegre de saber que nos vivimos. 

lunes, 23 de marzo de 2026

Luis Javier

Tuve que esculcar para encontrar una fotografía suya. Creo que sus últimos años fueron los más felices. Solía decirme Nena, y yo le decia Negro. Yo estaba muy joven y él mucho mayor que yo. Sin embargo, el amor no sabe de edades ni de tiempos ni de diferencias generacionales.

Médico, bioenérgetico y astrólogo, los últimos años de su vida los dedicó al marketing luego de aprender en línea una rama comercial que no estaba en sus planes cuando comenzó su carrera profesional.

Cumplía años el 26 de enero y nunca dejé de felicitarlo hasta que el COVID se lo llevó por su negligencia a aplicarse las vacunas.

Me ofreció todo lo que un cariño puede ofrecerle a la mujer que ama. Tuvo paciencia frente a mi acelere, tomó aviones cuando su fobia era volar. 

Aceptó un trabajo en Puerto Nare como director de Salud Ocupacional y redujo la accidentalidad a cero mediante el uso adecuado de los implementos de seguridad. Hablabamos largas horas por teléfono cuando su jornada laboral terminaba y me preguntaba por "el bambino", el bebé que se gestaba en mi vientre. Me acompañó durante el parto, me ayudó a elegir el nombre de mi hijo, lo alimentó y hasta lo quiso como suyo propio.

Su pasado era muy poderoso y mi presente con mi padre enfermo también. Cada uno conservó en algún lugar del alma un pedacito del otro y quiero creer que aún me acompaña cuando escribo y el me alienta a escribir. "Lo tuyo es la escritura Nena" nunca lo olvides.

Gitana


 De Willie Colón me quedo con esta canción. Una gitana que lee las líneas de las manos y conoce el porvenir de todos excepto el suyo. Alguien le enseñó también a leer el iris y las cartas son la muleta para evitar que quienes la consultan se sientan intimidadas por su mirada. 

Cuando sale la Torre se asusta más que cuando aparece la carta de la Muerte o la del Diablo porque sabe que la muerte es transición espiritual y el diablo son solo las cadenas que nuestra mente ha construido en relación a nuestros afectos y pensamientos. La Torre augura que todas las estructuras se vendrán abajo y que el consultante deberá recomenzar.

En los futuros de sus amigos nunca se vio ella, quizás porque no le preguntaron, quizás porque todos eran tan efímeros como la curiosidad que les despertó. 

Muchas veces amó y su corazón tantas veces se rompió, cuando no fue ella quien se vió obligada a romper corazones por el temor al apego del que siempre fue adversaria. 

No tuvo hijos ni mascotas, vivió frente al mar desde muy niña y allí aprendió el arte de la predicción de manos de su nana Blanca que le advirtió que se quedaría sola hasta que hubiera perdido la esperanza. 

Ese día llegó y un caballero de cabello rubio se sentó en la bahía junto a su lado, le ofreció un cigarrillo y le preguntó por qué estaba tan triste. Ella rompió en llanto y el caballero le ofreció un hombro que  nunca se fue de su lado. 

Cata Sanín

 

Cuando mi alma necesitaba guía y consuelo regresó Cata a decirme que no estaba sola. Con fiel convicción en Dios y de mano de los talleres que dicta según el camino trazado por el Padre Ignacio Larrañaga. 

Todos los miércoles de siete a nueve desde enero hasta junio del año pasado, compartió con un grupo de ocho personas pasajes de la Biblia luego de invocar al Espíritu Santo y promover el diálogo entre nosotros frente a las lecturas de la semana que más nos habían impactado. 

Cata también dirige talleres en las cárceles y todo su trabajo es ad honorem. Las iglesias la acogen con alegría y en un mundo tan desorientado como el nuestro ofrece paz y tranquilidad. 

Ora por sus seres queridos. Enseña a descansar en Cristo. No pretende evangelizar a nadie, ni es cristiana ni cuestiona las creencias de los demás. Respeta, y desde ese respeto es que reluce la gran mujer que es.


viernes, 20 de marzo de 2026

Laura Arteaga

 

Es el corazón de Mente Plena. La médica que me ha acompañado durante los últimos tres años. Tiene una capacidad para escuchar innata y aunque debe escribir reportes mientras le relato mi semana ella presta atención a cada palabra. 

A veces me dice "tapo" y debemos rebobinar la última idea, expresión o sensación confesada. Porque sí, asistir a consulta es confesarse sin juicios ni penitencias.

Cuento con  línea directa con ella y puedo llamarla incluso los fines de semana. Durante vacaciones he tenido emergencias y no ha dejado de estar pendiente así como de remitirme a otros especialistas cuando algo no le gusta como en enero. 

Siempre me dice, "Clau de esta vamos a salir, tú has podido con cosas mucho más difíciles" y su voto de confianza es en realidad para mí, lo más cercano al de un amigo con el que no necesitas estar a la defensiva ni temor a mostrarte vulnerable.

Desde hace un tiempo se ha convertido en vegetariana y un día me dió a probar uno de sus manjares. "Sabe a verde" --le respondí. Y nos reímos un rato en el consultorio.

Le gustan mis libros. Me alienta a seguir escribiendo. Su madre es artista y Sara su hermana es una bella activista de causa pro Palestina. Todas me motivaron a escribir Infancia bajo un cielo de fuego y aunque no lo he publicado aún fue una manera de acercarnos entre nosotras en el lado más humano de la solidaridad con los niños que sufren las inclemencias de la guerra. 

Creo que el jueves es mi día favorito de la semana porque tengo consulta y jamás he faltado a una. Hasta cafecito puedo tomar mientras conversamos. 

La fotografía fue durante la celebración de los 15 años de Ciento Uno, mi novela sobre la depresión en la enfermedad bipolar y aunque pacientes con mi diagnóstico no son los más usuales en su consulta conmigo ha estudiado muchísimo del tema. 

Confieso que he querido rendirme más de una vez, tirar la toalla, no seguir luchando, pero ella, literalmente, no me deja. Un aplauso por enseñarme el sentido de la existencia.


miércoles, 18 de marzo de 2026

De los umbrales del delirio

Quiero ser la ola que revienta en tu pecho. La sal que te llega a los ojos. La arena que mueves con el pie. El periódico que lees. La tarjeta de hotel que guardas en el bolsillo. Quiero ser la palenquera que te ofrece ensalada de frutas y Javier, el loco de las carpas que dice tenerte el pescao fresco para el almuerzo. Quiero ser tu mujer. La flaca de pava que se unta bronceador por un cuerpo quemao. Esa que prende un cigarrillo con gracia y se quema por efecto brisa. Quiero ser la negra hermosa que te ofrece masajes en los pies y el viejo que cruza con lentes y escoge un par especial para ti. Quiero ser la conchita que recoges con desdén y el aire acondicionado de tu habitación. También la ducha de agua dulce y los despojos de mar adheridos a ti. Quiero ser la vista de un atardecer incompleto y el son que repites con gracia. Las palmeras que ondean sin cocos y el bolero que cantas otra vez. Quiero ser tu noche. El ron que bebes, tus ojos prendidos tras un trasero que no te pertenece. Quiero ser la cantante de Getsemaní. ¿Me ves ahí?   


 

Penélope

Finjo tejer, en las noches mis costuras se deshacen y los caballeros son tan tontos que no me preguntan por qué tardo tanto.

Ítaca sin él es una isla desierta, los atardeceres no acarician y las madrugadas envuelven los pies en una niebla blanca. El corazón de Penélope es fiel a su esperanza, está vivo porque de lo contrario ella lo sabría, lo habría sentido en el cuerpo, su ausencia detendría sus agujas y ya no habría razón para engañar a nadie.

Él vive, ella lo sabe, por eso cada puntada es una sonrisa del tiempo que transcurre con la certeza de su regreso. No importa cuántas mareas enfrente su navío, ella estará con él enfrentando sirenas.
 
Su belleza no se marchita, por el contrario, florece con los años, sus manos no envejecen, dibujan flores en crochet.

Su túnica es azul y su cabello largo, sus doncellas también lo trenzan para dejar claro quién es la señora de la casa. 

Artemisa


 Artemisa se escapó conmigo luego de mi visita a Éfeso.Viajó camuflada en mi maleta como un souvenir. Prometió hacer maravillas en este continente nuevo. Me pidió eso sí, no sustituir las velas con corriente eléctrica. Tuvo que romper siglos de principios para aceptar fugarse con una mujer en lugar de una muchacha. Se dejó cazar y tuvo que conformarse con jugar con los perros de casa. 

Del Panteón al continente sufrió una gran decepción aunque los rascacielos llamaron mucho su atención. Estar tan cerca del cielo era una sensación que conocía bien y aunque su familia estaba lejos no envió ni una sola postal ni mucho menos un correo electrónico. La única que pudo escapar fue ella y no tenía idea dónde se habían refugiado los demás.

El comercio le pareció encantador, le recordó las transacciones que se llevaban a cabo en su tierra y aunque no vio ningún esclavo reconoció que todos éramos esclavos de algo.

Pronto se aburrió, no había tantas muchachas vírgenes que cuidar y ya los hombres no salían de caza porque toda la carne venía empacada. Lloró y las lágrimas de una diosa provocan una lluvia melancólica. 

Aunque al principio me esperaba despierta al llegar del trabajo, dejó de hacerlo. Cada vez estaba más triste y quería poder viajar al pasado. Como es obvio no tenía manera de complacerla, la empaqué con sumo cuidado y en un sobre sin destinatario, la regresé a su tierra. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Un viaje de manos

Defiéndeme de mí. Arrástrame si es necesario. Invoca a mis ancestros, no permitas que caiga de nuevo. Señala un horizonte pleno. Completa mis incongruencias con sabores nuevos. Atora mis ganas de perder la cabeza debajo de un sombrero. 

Música la tuya para evitar mi declive. Dale aire a estos pulmones viejos. Conviértete en mi gastado inhalador. No permitas que sucumba en mí. Dime que el ave que llevo en el dedo corazón no se volará como tú quisiste.

Sé que intentaste protegerme de mis delirios. Sé que buscaste la manera de zafarte de ellos hasta que fui insoportable y cruel. Sé que nada de lo que diga cambiará mi destino.Que no tendré defensa, que no habrá abogado que venga a salvarme, que mis manos terminaran bajo esposas para que no pueda dañarme ni a mí ni a nadie.

Sé también que mis manos son las únicas testigos de mis confrontaciones con el teclado. Que ellas saben lo que mi inconsciente ignora o deja pasar por alto. Una boca, uno ojos, una fotografía, de lejos... una voz. 

En un mundo tan interconectado duele el silencio cuando se está tan cerca de un mensaje o una llamada. La larga distancia viaja de las manos a un corazón.
 

Descalza


 Es más cómodo estar descalza en casa, arrojar las medias lejos de la mirada; encender el televisor, buscar una serie. Disfrutar de la intimidad de no saberse observada. Buscar un canal, una frecuencia, un personaje con quien identificarse. No saber si llueve o el día está soleado por las pesadas cortinas de la habitación. La luz, o sí, la luz me llega de tus ojos. Para ti siempre brillo y de una extraña manera. Sé que tus besos morderan mis labios y el aliento matutino no será un pretexto para besarnos. Sé que habré ido a la cocina después y que por no haber barrido durante la semana, traeré el polvo entre mis plantas que no necesitan ser regadas.

Mis nalgas en cambio se mereceran una palmada fina. Y el interior negro te preguntará si puedes deshacerte de él. Diré que no, como tantas otras mañanas porque aún no hemos desayunado y tengo hambre y no precisamente de ti. No me gusta amar con el estómago vacío. 

Quiero atraer su mirada como en aquel sueño donde lo escuchaba llamándome por mis dos nombres desde un lugar lejano. 

Y no es que te compare con él, es que no he podido olvidarlo. 

Entrepierna

Otro boceto, los sábados provoca escribir sin descansar. Estas notas de viajes podrían continuar siendo parte de mi bitácora. ¿Por qué las regalo así? ¿Por qué ahora? Publicar cada vez es más difícil, las editoriales solo buscan rentabilidad. Atrás quedó el desarrollo de una voz propia, de un tono, una particularidad. Mis libros virtuales no se mueven, están en las nubes como el título de este blog, y allí todo transcurre muy lento. Sin embargo no tengo afán. Poco a poco he ido construyendo obra y eso es más importante. Con suerte algún día, un lector encuentre algo mío y se haga preguntas. 

Otro boceto, ahora de mis piernas esperanto tu caricia como tantas otras que no se darán. Me he cerrado para el universo erótico quizás porque deseo menos, quizás porque una mujer a mis años anhele otras cosas, una complicidad diferente a la del cuerpo, una seducción con palabras y sin discursos diferentes a la verdad. 

Un boceto más para inducir tus sueños hacia un poco de mi realidad. Debo continuar escribiendo, escribir para respirar así como quién hace un boceto, pinta para la eternidad. Sé que hay quienes resisten a través de la lectura y eso está muy bien, pero me pregunto ¿qué lee esta modernidad? 

Hace poco Ana me sugirió evolucionar, cambiar de formato, hacer guiones, desarrollar podcast y la verdad no tengo ni idea en que me estaría metiendo y mucho menos cómo. Aquí estoy cómoda en mi dulce anónimato, lejos de ti y de tus sueños que me buscan menos.

Silueta de mujer acostada

Podría tratarse de una pintura en carboncillo. Líneas que definen una mujer próxima a despertar. Quizás con el sueño inconcluso de alguien más. ¿Por qué inconcluso? Porque jamás le dijo que lo amaba. Fueron amigos y nada más, él tuvo la osadía de retratarla, ella se dejó cartografiar. 

No hubo tacto diferente a las palabras. Solo existieron miradas donde ninguno jamás bajo los párpados o miró hacia otra dirección. Frente a frente se dijeron adiós y esa despedida aunque fue ligera no evita su deseo de permanecer dormida para no despertar sin él.

Las amistades también se pierden, también se niegan, también se dicen adiós. Ella insiste en no despertar para no tener que verle la cara al artista sin saber las pesadillas que la persiguen cada vez que recuerda la última vez, el último abrazo y la primera vez que sintió su aroma. 

Nunca es tarde para regresar a él. Es fácil, solo hay que seguir su pista y sus marcas, pero ella prometió no volver y eso es lo que hará mientras no sienta que amanece un día más sin su respiración tan cerca.  


 

sábado, 14 de marzo de 2026

La isla en versos

A principios del 2019, tuve la fortuna de conocer a Kiuder Yero Torres, el organizados de La isla en versos, un evento que organiza año tras año y pretender convocar a poetas latinoamericanos a compartir sus obras. Mi madre había fallecido cinco días antes del viaje, pero me arriesgué a ir a pesar de mi duelo. 

Kiuder desde el principio fue cálido y nos compartió Cuba desde una visión única, no solo estuvimos en la Habana, fuimos a Matanzas, a Hoguín y a Guairmaro entre otras localidades.

Cada encuentro estaba preparado con una meticulosidad asombrosa de tal suerte que todos los poetas tuviéramos la oportunidad de compartir nuestros textos y escuchar desde el corazón lo que venía de otras esferas.

Mi ponencia era sobre el libro digital y la poesía con mi reciente publicación Cielo de Cardomomo del cual compartí algunos poemas también.

En un regimen tan complicado como el cubano el arte es la más sublime manera de resistir. Bravo por Kiuder, que sigan ocurriendo muchas Romerías.

Aramburo Restrepo

Y aquí está la otra familia que adoro: Maxi, Moni, Elena y Elisa. Una familia con carácter. El derecho corre por sus venas y la ética es su consigna. Moni es mi hermana menor, pero parece la mayor. Tiene una sonrisa perfecta y unas amistades de toda la vida. Sus hijas, Elena y Elisa, son por supuesto sus más grandes tesoros, tanto que trabaja solo medio tiempo para dedicarles el resto a ellas. 

Como la diferencia de edad entre Elena y Elisa es tan grande, tiene que ingeniárselas para hacer planes que les gusten a ambas como ir a la piscina o compartir las actividades que ofrece el club.

Todo le queda rico, desde una ensalada hasta un almuerzo complicado y disfruta su cocina como una barbie con su regalo más preciado. 

Pasean juntos, les gusta mucho ir a pueblos, visitar Panaca, ir a la costa, ir a Disney y gozársela toda. 

Moni ha estado conmigo en cada paso dificil que la vida me ha impuesto. Hace poco me dijo que mi salud había sido frágil, pero aquí seguía luchando.

Moni se disguta mucho frente al drama porque es con los conflictos de familia con los que tiene que lidiar cada día. Yo honestamente, no podría hacerlo con la objetividad, claridad y racionalidad con la que ella lo hace.

Tienen tres galgos preciosos: Pinocchio, Shakespeare y Funes, el último es el menor de la manada y el más ansioso, al punto que pensar en devolverlo porque el perrito sufría mucho cuando ellos no estaban en casa. Ya cuenta con entrenador y eso le ha ayudado mucho con la ansiedad.

Maxi viaja mucho, es docente e incluso ponente internacional, es un lector asiduo que se quiere jubilar temprano para dedicarse a la pasión de la lectura.

Familia bonita: los amo mucho.


 

El librero de mi corazón

 

Edwar y yo nos conocimos hace quince años en la Librería Nacional, desde entonces no solo me ha recomendado lecturas sino que ha hecho breves sinopis de los libros y de mi vida.

 Siempre me pregunta por mi hijo y mi perro mientras me cuenta del estado de salud de su hermana mayor que él cuida con devoción. Estudia historia y madruga mucho para poder cumplir con susus responsabilidades.

Los domingos descansa, por lo que evito ir a El Tesoro porque sé que no lo encontraré y me hace mucha falta su abrazo vitamina. 

Es claro que lo que nos una profunda y genuina amistad.

Tiene el don de la sonrisa y siempre me dice como luce de bien cada color que pongo en mi cabello o como me lucen los accesorios que llevo.

Es el librero de mi corazón porque en esos trescientos metros de la librería nos hemos reído hasta reventar e incluso he llorado cuando necesito desahogarme.

Sabe que me gusta la poesía y aunque suele recomendarme novelas, a veces se atreve y me convida al segundo piso donde está mi tan amada sección.

Sé que no se encontrará en estas líneas, pero se las dedico con toda mi gratitud y admiración. 


viernes, 13 de marzo de 2026

Las estaciones en mí


 Hoy un guayacán en mi ventana celebró dos pequeños logros conmigo: pude recuperar más mi equilibrio e ir logrando más autonomía.

Su complicidad me regaló de nuevo confianza en que existen cosas bellas por las que aún vale la pena continuar la batalla. Sus flores me recordaron el verano en mí, la primavera en mí y el invierno que ya pasé. 

Me complace tenerlas como amigas en esta travesía y saber que aunque el árbol no se mueva, siempre me permitirá ver sus estaciones y regalarme un poco de su alegría.

 

Vane

 Mi prima Vane es un poco menor que yo, pero ha asumido responsabilidades que yo jamás habría enfrentado por mi cuenta. Es una mujer muy conservadora. Verde aceituna son sus ojos. Adoramos vistar la ciudad vieja en Cartagena y nunca la he visto meterse al mar. La brisa juega con su cabello y es difícil no sonreír cuando se encuentra cerca. Ha librado tantas batallas y jamás ha perdido su esencia. Tuvo un bar restaurante llamado La Bottega de Fitz, decorado con su gusto exquisito y haciendo honor a los grandes maestros de la literatura, tanto que los platos tenían los nombres de ellos. Varias veces tuvo que cambiar de varista, pero los cocteles nunca dejaron de ser excepionales. Un sueño fue concluido, pero vienen muchos en camino. Juega tenis y observa la bahía sumida en la perfección de la naturaleza costera. Su acento por supuesto tiene ese singular ritmo y también tiene sangre caleña corriendo por sus venas. 

Tiene la autoridad para regañarme cuando algo no está bien y me lo hace ver con dulzura. Sabe guardar secretos y Dani su hermana vive en Islandia con sus dos sobrinos con quienes también sueña unirse pronto. 

Quizás Cartagena ha sido su hogar por estos años, pero es una mujer de mundo y pronto, muy pronto la veremos volar. Donde vaya, sin duda, llevará consigo mi cariño por toda esa infancia y madurez compartida. 


 

Carpintería del cuerpo


Dibujar la ingle. Sostener tu mentón. Acariciar el lóbulo de una oreja. Borrar el ombligo. Socavar el hoyuelo de tu sonrisa. Armar un talón. Desquiciarme con imaginar el color de tus ojos. Lijar un abdomen sin cuadritos. Ensamblar tu espalda, delinear tu nariz, enmarcar tus cejas. Abrir el cajón de tu pecho. Continuar lijando los pliegues de tu cuerpo: el reverso de un codo, el punto de inflexión de una rodilla. Tallar tu rostro. Elegirlo entre todos los rostros. Pulir tu nariz. Dejarme sobornar por un pómulo (besarlo). Demarcar los músculos de tus piernas, darte dos pies, más que punto de apoyo. Imaginarte correr. Doblar la rodilla izquierda. Darle inclinación al cuerpo. Obra en proceso, nunca terminada. Imaginarte crecer. Cortar tu cabello. Pulir uno a uno, cada dedo. Surcar los procesos de tu frente. Carpintería del cuerpo, de tu cuerpo. Nueve meses dentro.

 

Publicada recientemente en

El Periódiceo literario El Gaviero
Edición 26

Disponible también en ebook en Amazon o en elibros.com.co
en https://www.amazon.com/-/es/Claudia-Restrepo-Ruiz-ebook/dp/B01NA69ADJ


 

jueves, 12 de marzo de 2026

El bróder


 Respiró profundo e intentó describir el aroma. Cerró los ojos e inhaló de nuevo. Los colores de las Cattleyas, los Dendrobios y las Vandas se fusionaron en su imaginación: amarillo, verde, fucsia, violeta. Las flores cantaron al unísono para él, que como un insecto había sido llamado al corazón de las orquídeas. Sus raíces aerobias lo atraían hacia un interminable abrazo....¿Y qué necesitas soñar? Si te dijera…¡Una vida sana! ¿Y no es eso lo que tienes?, fíjate que llevas cinco años bien. No me parece del todo, la sola esclavitud a los medicamentos me enferma...

—Grrr… Permíteme presentarme. Aclaró la voz. 

—No, no me digas… Eres el lobo. Eso es muy genérico, pensé que serías más creativo o más dramático —su extrema delgadez le restaba furia a su presencia. Llevas días tras la cortina, ¿por qué?

—La fuente que tengo tenía historias formidables sobre ti y sobre la oveja que no se atrevió a saltar.

—¿Ciento uno? ¿La has visto?

—No, no tuve el privilegio.

—¿Falleció?

—Lo dudo.

—¿Entonces cómo sabes de ella?

—Es la tía cuenta cuentos de los corderos. Atrapé uno.

—¿Le hiciste daño?

—Tengo que alimentarme, bróder.

—No me digas «bróder».

—Ok, como tú digas, bro.

Fragmento de El bróder publicad por Planetalector en el 2018. Trata sobre la manía en la enfermedad bipolar. Los que estén interesados en el libro pueden dejarme un comentario con su información de contacto y con gusto los contactaré. 

 

Ana


 Conoce a medio mundo o mejor, medio mundo la conoce a ella. Es pediatra especializada en nutrición y desordenes alimentarios. Se ha preparado muchísimo y le dedica mucho tiempo y amor a sus pacientes.

Posee una alegría contagiosa y habla tan rápido como la velocidad que elige para escuchar los mensajes que le dejan en el celular. 

La invitan a los colegios y a programas para conocer su enfoque y opinión sobre la alimentación que los padres actuales le están dando a sus hijos y es mucho menos rigida, más laxa, más cercana a los niños y por ende, más humana.

También somos amigas desde el colegio. Nos transportaba la misma profesora, Marion, porque vivíamos muy cerca y quedábamos en la ruta para el colegio.

Es buena para escuchar. Personalmente me encantan sus salidas relámpago, así las llamamos, que consisten en que Ana tiene que hacer una vuelta y me llama para ver si la acompaño, de tal suerte que en el intervalo nos tomamos un café o un helado.

Tiene perro y tres gatos de los cuales solo he visto uno y una vez. Ramón es un husky amoroso que va en el carro a pasear tanto como en el pequeño bosque que queda detrás de su casa. Ana también posee una familia armoniosa y su padre que es pediatra y muy erudito tiene un ojo clínico al que ella acude con frecuencia cuando tiene dudas sobre tratamientos,

Durante mi hospitalización, estuvo en todo. Habló con todos los médicos, le hizo seguimiento a mi caso y aunque su rama no era la neurología entendía todo con una versatilidad asombrosa. Una noche hasta se quedó a cuidarme y la salida de la clínica fue casi cinematográfica. Ella arrastrando la silla de ruedas y yo la maleta con rueditas.

Es una fortuna ser su amiga. 

Stepha


 No sé por qué se me ocurrió tan tarde intervenir los retratos de las personas que amo. Quizás ahora es el momento preciso para compartir más allá de mis propias emociones y demostrar que así como tengo una amplia y rigurosa vida interior, cuento con una bella y valiosa vida exterior. Stepha y yo somos amigas desde el colegio. La admiré por todo, no solo era buena estudiante, era muy buena deportista y una prudente y excelente amiga. Su casa quedaba al lado del colegio así que se iba caminando. Su cabellera rubia, larga y crespa sobresalía sobre las demás, igual que sus ojos claros y profundos. 

Creo que conoce todos los pormenores de mi vida, ha estado conmigo en las buenas, en las malas y en las peores e independientemente de lo complejas que hayan mis decisiones o mi proceder, nunca he recibido un reproche suyo. 

Tiene una familia expléndida y Europa la recibirá de brazos abiertos cuando sea el momento oportuno para hacerlo. Sus hijos son muy independientes y aunque le ha costado asimilar los procesos de cada uno, ha sido una madre que ha aprendido a desapegarse poco a poco. 

El camino de Santiago es una aventura que su esposo asume cada vez que puede, le encanta caminar tanto que no le importa si está lloviendo, si es por loma o en la simple transversal.

Stepha tiene convicciones políticas claras con las que me ha sorprendido más de una vez y aunque la regiliosidad no haga parte de su vida, sus acciones hablan por ella. Siempre estaré agradecida de esta amistad magnífica que me regaló la vida.

Me ha visto enferma y no se acobarda, me ha visto alegre y esa alegría la entusiasma. Le da propósito a la existencia con solo ser mi amiga. Me siento muy afortunada de saber que ella está a mi lado.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Builes Restrepo


 La mona, mi hermana me pide con frecuencia que escriba cuentos para Rafael y Valeria. He compartido casi todo lo que tengo de mis padres y no sé qué clase de historias quieren escuchar. Quizás saber más del Socio y de la Tita trayéndolos al presente sería una bonita manera de ficcionar. Decirles por ejemplo que el Socio llevaría a Rafa a comprar un lego de dragón y le explicaría lo importante que es saber tratar a las mujeres con cariño y respeto.  A Vale la acompañaría a clases de natación y probablemente a los dos les inculcaría el amor por el golf. Ambos se sentirían orgullosos de la familia que han conformado y del emprendimiento que comenzó con dos personas y ya tiene más de cincuenta con la Mona y Santi trabajando juntos y como equipo. 

Seguro que les gustaría ver como se visten todos de blanco para las ocasiones especiales y como lucen en las fotografías que soñaron ver. La Tita se sentaría en a contarles historias y a hablarles de Mariana, su mascota, mientras el socio les contaría de Victor. 

Dirían que ambos heredaron mucho de la familia Alliegro y que así como Vale se parece mucho a la Mona, Rafa tiene la altura y muchos rasgos de Santi.
Se reirían cuando dicen que Vale y Rafa parecen gemelos pero el socio no estaría de acuerdo con esa afirmación, porque Vale no deja de ser la mayor. La Tita sonreiría y sería cómplice del parecido sugerido por otros.

No sé cómo reaccionen los niños ante estas evocaciones, y si esto será bonito de leer para mi hermana, pero lo escribo desde la distancia con todo el cariño que me merecen sus recuerdos, esperando eso sí que vengan pronto así sea durante unas cortas vacaciones. ¡Hasta entonces!   

martes, 10 de marzo de 2026

Lili Jiménez

 

La amistad está de fiesta hoy en el blog. Les presento a Lili Jiménez. Somos amigas desde los once o doce años cuando nos conocimos porque yo vivía en el piso 3 y ella el 5 de la misma unidad residencial. Nos unieron las canciones, los poemas ilustrados, la poesía de Ángela Botero y Mario Benedetti. Nos sentábamos en la plazoleta debajo de un parasolar blanco con bancas a conversar. Podían pasar horas y a las diez cada una debía regresar a su casa. 

No sé en qué momento comenzaron a atraernos los hombres, pero sí sé que nuestros primeros amores fueron platónicos. Teníamos amigos de otras unidades que bajaban a hacernos visita y nos sentábamo en el muro o en las aceras. 

Ella estudió arquitectura como su papá y yo administación como el mío, aunque aquello que me atraía más era la filosofía.

Con cariño me dice mi brujita porque todo lo que le he vaticinado le ocurre tarde o temprano. Ella insiste en que tengo un don y en que debo ponerlo al servicio de los demás. Lo he hecho en el pasado, pero ya no me siento cómoda con él.

Desde hace un tiempo Lili viene pintando mascotas por encargo, sí por encargo, sus dueños quieren inmortalizar en un retrato el rostro más amado de sus compañeros leales. Parece salido de un relato medieval, cuando todos toman fotografías, ella pinta con su paleta de colores porque no se trata de carboncillo o acuarela, son colores... y le dedica tiempo a cada mascota logrando sus expresiones más bellas.

Hemos tenido tiempos de mucho silencio, pero el año pasado nos reencontramos y como los grandes amigos, nos pusimos al tanto y todo transcurre como si nada. Ambas nos confesamos nuestros amores y desamores, ambas nos preocupamos la una por la otra, nos damos consejos y también pintamos juntas.

Ella prefiere los podcast yo prefiero leer. Espero que se encuentre en esta entrada y sepa lo mucho que la quiero, siempre y más.  

Monika Cuartas

Excéntrica, ecléctica, apasionada y una mujer íntegra y completa. Nos conocimos mucho antes del tiempo y nos reencontramos dos veces durante esta vida para compartir nuestro amor por los perros, para burlanos de nuestras depresiones con sus respectivos vademecums. Su generosidad no conoce fronteras e invoca la abundancia como un hechizo. Tiene un refugio para perritos viejos, sí, para aquellos que sus dueños dejaron de querer por no tener la energía ni los hábitos de un cachorro o por lo difícil que es sostener idas al veterinario con frecuencia. 

Moni duerme con treinta y dos en su cuarto, los más pequeños, mientras los grandes se quedan afuera. Hay uno que sabe abrir la puerta en la mañana y los demás lo siguen entusiasmados.

Fui a Canelot, así se llama el refugio y me enamoré de Romerito, un adorable chihuaha que tenía la costumbre de cavar y cavar en un sitio que tenía una chancla enterrada, quizás de un antiguo dueño o parte de una guaca que no supimos leer. 

Monika, co K, dice Guacias a todo. Adora la Coca-Cola normal y tiene hasta una nevera pequeña en su carro para que no le falte. Vive en el campo y desde allí, las estrellas la miran mientras ella se prepara cada noche para saber a cuál de sus sabuesos tendrá que ayudar a cruzar el arcoiris porque lo ve sufriendo irreparablemente.

Admiro su labor y su ternura, varias veces la he visto llorar por sensibilidad o por recuerdos muy tristes de su pasado, uno de sus amores fue Pica, a quien también tuvo que ayudarle a pasar por el tránsito y su ausencia la marcó por varias semanas.

También tiene un cerdo que se llama Houdini porque se cayó (se escapó) de un camión que los transportó para el matadero y ella lo rescató y hoy pesa como trecientos o cuatrocientos kilos. 

Cualquiera diría que Moni sufre del síndrome de Noé, pero yo creo que su corazón es tan grande que muchos peludos caben en él. 

Vadim Strelkov

Nos conocimos en Londres a comienzos del 2002. Aún hacia frío y la ciudad que antes había conocido me invitaba a quedarme durante una temporada más larga. Cuando llegué a Wimbledon, la dirección de la casa parecía salida de un cuento 123, así de simple, así de clara. Justo en frente había un paradero de bus y una luz que no titilaba nunca. Mi habitación quedaba justo enfrente de la suya, pero nuestros horarios no coincidian mucho. El trabaja de noche mientras yo dormía. A veces nos cruzabamos en la cocina que era en realidad el lugar más acogedor de la casa. Recuerdo que fumaba mucho. Su inglés era tan torpe como el mío. Era un hombre con pasado, como todos, pero hablaba muy poco de él, no parecía tener una familia cercana y aunque era extraño para la época ya poseía dos computadores portátiles, también contaba con un gps y como era ruso yo le preguntaba si era espía. 

Yo salía de compras sola y el supermercado quedaba cerca de casa, los bananos siempre se me antojaban y me preguntaba cómo llegaban tan pulcros a Europa cuando éramos nostros quienes los produciamos. Supongo que lo mejor era para exportación y lo demás se quedaba en casa.

Yo adoraba comprar tulipanes y aunque eran costosos más de una vez los llevé para darle vida a la casa. Vadim me observaba con cuidado, algo en mí lo intimidaba, no sabíamos nada el uno del otro, pero compartíamos el mismo espacio. 

Cuando me cansé de visitar museos y me subí varias veces al London Eye, comencé a pasar más tiempo en casa y a sentarme en la mesa a escribir. El por supuesto no comprendía mi vocabulario, pero no por eso sentía menos curiosidad de qué era todo eso que yo quería decir.

Yo tenía un novio esperando por mí y a mi padre muy preocupado por esa relación. Tenía una madre que era incondicional conmigo y con quien me la pasaba horas hablando por teléfono luego de agotar las Unity Card que vendían el barrio Chino para llamadas a larga distancia.

Los ojos azules de Vadim poco a poco se hicieron más cálidos, su humor más espontáneo, su cigarrillo más mesurado y hasta sus baños, más frecuentes. Creo que intentó seducirme con los recursos que tenía a la mano y con su perseverancia y mi cada vez más abrumadora soledad, lo logró.

Producto de ese corto romance, me traje conmigo un hijo. Lleva el apellido de su padre y la sangre rusa también corre por sus venas. 

lunes, 9 de marzo de 2026

Un sinsonte


 Hasta ayer pensaba que las aves solo estaban en los árboles y que las jaulas había dejado de existir. Podía ver los periquitos desde mi ventana y también gozar de las golondrinas con sus baile septentrional, sin embargo hoy se coló un sinsonte bajo mi almohada y ha prometido cantarme hasta que me duerma. Le dije que me lo prometiera, que no se iría, que sería mi amigo y que aunque no fuera un zorro, tendría todo lo que necesito para saber que me espera cuando salga y llegue a casa cansada de las calles y de la gente. Se río ante mi propuesta, pero no prometió esperarme y me dijo que tan solo disfrutaramos del momento que era el presente y que mi cabeza sobre él podía descansar tránquila. No sé cómo su pequeño cuerpo pudo cargar con mis preocupaciones ni si sentía el latir de mi corazón como yo el suyo.  

Un sinsonte amaneció conmigo y llenó de palabras este lunes para darle tres entradas a un blog que sí te espera. 

Maryu

Recuerdo una de las visitas de mi amiga Maryu a la ciudad. Fue mucho antes de que ella se convirtiera  en mamá y la conocí antes de saber que era maestra. Tuve el privilegio de conocer a sus alumnos y por ella mi libro Buganvilias junto al mar, tiene la ilustración de Jorge Rodrígez uno de ellos. Sé que estuvimos en los museos, que pude compartir con ella un poco de la ciudad que habito porque decir "mi ciudad" sería algo pretencioso y equívoco. Su alegría es como su risa. Desde lejos me hace señas para que continúe escribiendo. Que no baje la marcha, que no me preocupe por quienes me leen o no. Su blog se llama Acto de Liberación y es como ella.


 

La mujer bajo el sombrero

Quién diría que una mujer tiene el capricho de utilizar un sombrero en su propia casa. ¿De qué filtro se protege? ¿Será de ti? Vamos dime qué piensas frente a su irreverencia, o,  ¿eres cómplice? Dime si crees que al mal tiempo no solo se le hace buena cara sino que se esconde tras ese sombrero de ala ancha. Estoy inquieta, esta fotografía es de hace años, no sé de qué me estaba protegiendo. No estoy del todo a la intemperie es solo un balcón y ni eso justifica mi osadía. Tal vez se trata de permitir que el viento se lo lleve como se ha llevado tantas otras cosas. Y tengo una confesión que hacer, una sencilla, siempre me ha gustado escribir a partir de imágenes, antes lo hacía con las que tomaba mi ex o sus amigos y luego tuve que migrar a mí. Dirán que es un exceso de ego y quizás así puedan verlo, pero para mi es mucho más que eso, es otra manera de expresarme. Un arte singular sin duda que no tendrá la oportunidad de reconocerse. Soy la mujer bajo el sombrero, soy los retratos que cargo de mí, soy mis otros yo, mis identidades inconclusas, mis anhelos, mis querer ser o pertenecer. Mi forma interna de observar mi mundo primero para luego intentar leer el de afuera. Estoy convencida de que somos muchos los que necesitamos filtro para las palabras que escuchamos y también para las que leemos, siempre estará la pregunta de ¿qué quiso decir?


 

domingo, 8 de marzo de 2026

El puchero

Un puchero. Una mirada triste. Los brazos cruzados quizás en señal de negación. Te fuiste amor, después de todo te fuiste. Diría que no te extraño, mentiría. Tu voz arrullaba mis horas. Tus poemas eran rocío para los míos. Tus brazos eran mi refugio más seguro, tu aliento el lugar favorito para mis besos. Te fuiste amor y una parte mía se fue contigo. Ya me protejo de otros ojos u otros labios porque temo que me hieran como tú lo hiciste. Teniamos el afán de quinceañeros después de décadas donde la madurez debió ser nuestra aliada y no nos dimos cuenta cuándo se tornó en nuestra enemiga. Amar entre tantos años de ventaja tiene sus consecuencias después de todo. En algún punto dejé de ser tu lolita para convertirme en una señora agria más, a quien su compañero le estorbaba porque no toleraba su vejez. 

Cuando la diferencia es mucha, ocurre el efecto Picasso que extraía hasta la sustancia de las pieles más ingenuas para abandorlas después. 

Nos abandonamos por temores opuestos pero nos abandonamos después de casi hacer votos de jamás hacerlo. Recuerdo tu risa, los anturios que te regalé para el primer cumpleaños que compartimos juntos; recuerdo tu camisa cereza y el estudio de grabación. Tu música clásica y tu amor por el cine con tu memoria trayendo a colación cada director. 

Mentiría si digo que no te extraño, pero también tengo que ser fiel a mi misma y a la cruzada que eligo de vivir sin ti. Por eso se justifica el puchero, por eso están cruzados mis brazos.
 

Sombras de elfa

Una mujer atrapa un sueño de un mosquito en tránsito para probar su sangre. 

Una mujer atrapa sueños como interpreta signos de un tarot que juró no volver a tocar. Ella es el sueño y la vigilia también. La luz nos hace evocar a una elfa y una múcura acompaña a las plumas que se desparraman sobre esos sueños hilvanados por una tarántula o unas manos artesanas que nunca supieron dónde quedaría su obra.

El capricho de la sombra apenas si nos deja saber que hace frío y que es de noche y que penden cocuyos como codornices. El maná está en tu boca, en aquellos besos que jamás se dieron. En el te quiero que jamás te dije, en mis funciones básicas tropezando ahora con lo que antes era natural. Me doy contra las paredes y mi equilibrio ya ni invoca tus ojos, no puedes protegerme de mi misma. 

Mis sombras de elfa son magia cuando te quiero soñar y ya tus murallas dejaron claro que jamás existió un nosotros ¡que forma de conjurar el pronombre! Jamás, suena como un lugar lejano, nada que ver con este sueño que aún tiene forma de múcura cantando.  ¡Ay mamá no puedo con ella! Puedo otorgar un sueño y es el de ese mosquito probando mi sangre. 



 

Me ahorca tu risa

Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...