jueves, 26 de febrero de 2026

Extrañando a Papá

Sé que adoras caminar descalza mientras haya polvo en la casa. También sé que miras la televisión boca abajo y que cruzas los brazos con ganas de comer crispetas. Sé que los años te importan desde que ya no dicen flaca. Sé que te gustaba más tu cabello largo y que desde que lo cortaste se ha demorado mucho en crecer y que además lo hace con unos crespos con los que no contabas. 
Imagino que tardas en la ducha y tu jabón es verde por la salud que anhelas. Te veo sacudiendo galletas sobre la almohada y abrazando a un peluche que te acompaña desde la infancia. 
Te gustan las series basadas en hechos de la vida real y sientes fascinación por las de época. Te gustan los hombres barbados como yo y con canas insipientes si es posible. No te importa si te recogen en coche o no, mientras te permitan sentarte adelante porque atrás te mareas. 
Para las motas no tienes ese aparato que da vueltas y las sustrae, no sabes dónde se compra así que simplemente las sacudes mientras te levantas. 

Posas, siempre posas para ocultar la frustración que a veces te carcome el alma. Sonríes para agradecer los días y no te gusta celebrar los aniversarios, como hoy, de tus seres queridos que ya partieron. Casi puedo decir que finges que no sientes tristeza por esa manera de mirar y por la búsqueda de equilibrio cuando hace catorce años tu boca no pronuncia la palabra PAPÁ. 

 

lunes, 23 de febrero de 2026

Blue

Mi camino tenía marcado tu nombre con letras de color. Varias letras, un encuentro con la belleza. Lo sé, lo siento. Eres mejor de lo que imaginé. ¿Te imaginé o te soñé? Ahora estás anunciándote y tu proximidad me agita. He vivido tu nombre durante dos semanas y ya no quiero vivir otro. Cuando decidí estar sola, apareciste, colmaste de besos mi aurora, escribiste en las paredes de mi memoria y señalaste un encuentro como quien señala con todos los buenos augurios: un triunfo.

Quizás lo mejor fue que no te estaba esperando, que al reloj le sobraron horas, que no tuve que sufrir por ti, que apareciste como un mago sin ases bajo la manga ni palomas en la boca. Un mago real que cambió mis lágrimas por sonrisas y mi deseo de morir por una vitalidad plena.

Estás en las cornisas de mi vida, en la talla de mi madurez, en el tiempo sin tiempo y en aquel reloj sobrecargado para darnos espacio y aumentar nuestros talentos. Escribes, escribo. Somos un par de seres que se vanaglorian en la palabra, que tienen como propósito crear y crean con singularidad. 

No reconozco tu olor. Estás lejos de mi olfato. No sé cómo pega la colonia en ti, sé cómo pegaba en mi padre.

Quizás sea pronto para darme otra oportunidad. ¿Cuándo es oportuna? No quiero más decepciones. Solo aspiro al amor azul.

 

domingo, 22 de febrero de 2026

Despierta

Verte dormir con una aparente placidez me da curiosidad. 
¿Qué dice la noche cuando son tuyas las tinieblas? Cuando te recuestas sobre un panal y no eres la abeja reina, sin embargo, estás envuelta en flores y no te desmaquillaste a propósito porque no sabes con quién te encontrarás en sueños...¿Qué dice tu noche? 

Estás repleta de errores de puntuación. Olvidaste cómo escribir y la lectura ahora es tan esquiva como platillo de caviar. ¿Dime cómo vives una sola vida?  !Ya sé! Te refugias en los colores, en los pasteles  o acuarelas que no exigen más que deslizar tu mano sin juzgar. 

Hiciste un acuerdo y lo rompiste. Ahora tan solo debes asumir las consecuencias. Ya no lo sueñas no. Ya no lo añoras no. Tu sola vida no te permite leer más allá de lo que eran sus ojos, sus manos o su sonrisa. 

El puente está roto, el invierno es cruel. Despierta, mira mujer que tu mundo es otro y ya no están tus letras para intentar cambiarlo.

sábado, 21 de febrero de 2026

Gratitud

Se fue la luz por varios instantes, tenía que aferrarme a la cama por mi miedo a continuar cayendo.  Mi cuerpo dejó de pertencerme y solo los golpes me confirmaban que seguía aquí. No perdí la conciencia ni el sentido, solo el equilibro. Fueron muchos los exámenes y diagnósticos que aún continúan. Que un realce, que un golpe en la cabeza mal dado, que vértigo, que problemas de toxicidad por usuales medicamentos o lo temible: enfermedades del sistema neurológico.

Aún no es claro mi panorama, pero sé que necesito fisiterapia, fisiatria e incluso la compañía temporal de una enfermera.

Después de dos meses en la clínica tuve que aprender la humildad de necesitar y pedir ayuda. Dejar mi pudor para ser bañanda por enfermeros o amigos. Verme obligada a usar pañales. Mirar por la misma ventana todos los días y pedir la lucecita del baño con puerta abierta por si algo ocurría. 

Aprender a que no podía pararme ni sentarme sola, hacer ejercicios de respiración, tomar pastilla adicional para la ansiedad y no temerle al resonador a pesar de los ruidos tan particulares que hace y de esa mascarilla que parece sacada de una película de terror para personas claustróficas. 

Conté mucho con Dios, con Ana, con Stepha, con mis hermanas, con mis cuidadoras, con Diana y sus hijas, con cadenas de oración, con profesionales cálidos que me explicaron una y otra vez en que fase del proceso íbamos y que estábamos descartando. 

Toda mi gratidud en especial con Ana Gómez, los doctores Esteban Arango y Miguel Restrepo de la Clínica Las Américas y particularmente al doctor Santiago Aristizabal y todo el equipo del HPTU.


 

domingo, 8 de febrero de 2026

Vivamos lectura


 Cuando no pude leer y los podcast no fueron aptos para mí, recordé que hay escritos en las paredes esperando a ser descubiertos. En el portarretratos con la imagen de papá leo las emociones de aquel día en la playa. Junto a mamá, nos siento abrir mi última publicación sentada en su mecedora verde. 

Los estantes de mi biblioteca gritan por mis dedos: segundas lecturas y primeras que apenas iban en curso. Cuando enciendo el incienso pienso en mi amigo Reza, que me deja escoger dos y hasta tres en su Almacén Arte del Medio Oriente. Mi amiga escritora suele llamarme y sonrió ante tal deferencia. 

Hace poco un amigo también me llamó poeta y eso se sintió muy elevadado para mis inspiraciones como artista cuando lo único que realmente he hecho es poner en palabras mis experiencias, amores, pasiones y quebrantos. 

Vivir literatura es asombrarse con cada atardecer naranja, con las burbujas que genera la lluvia cuando replica contra el asfalto, escuchar los periquitos y descubrir que una vecina los tiene cebados cuando en los apartamentos está prohibido. También es echarse una buena crema de manos, regalo de una tia que compró pensando en ti. 

Vivirla es llegar a la noche sin efrentarla tanto. Con sosiego, con dignidad, sin quejarse por la cantitad de pastillitas sobre la mesa de noche y la lámpara encendida por un reciente miedo nocturo a caer durante el sueño. Es reconocer que aunque mis textos sea cortos, no por eso son pequeños. 

viernes, 6 de febrero de 2026

Pimienta y sal


Me inclino sobre la mesa, pretendo sazonar tu ternura, encuentro frías tus manos cuando deberían estar calientes por la paila justo frente a ti, yo estoy sudando y es tu culpa, la pimienta acorraló mis defensas y no puedo protegerme de ti, estoy expuesto, mi sonrisa es cobarde y agacho la mirada para no revelarte mis secretos de hombre abrumado ante tu inteligencia y belleza, quiero conservar estos momentos conmigo para cuando vaya a casa y la sal no se haya convertido en lágrima por la cebolla que también corté, el aroma se mezcla con tus risas y cada gesto se vuelve pequeño pero intenso, tus dedos rozando la tabla, el cuchillo que corta con precisión, tu mirada que me observa mientras pretendo controlar el desastre que soy frente a ti, siento que todo se condensa en este instante, pimienta, sal, risas y miradas, juego que nos pertenece, tiempo que amenaza con lluvia y debo regresar adentro junto a ese platillo que preparamos juntos y del que quedó suficiente como para cenar otra vez.

Sin visitas

El bosque parece querer devorarme mientras cruzo las manos. A mi derecha, piedras que no deberían sostenerse lo hacen, igual que los árboles que nunca alcanzaron el cielo. A mi izquierda, los arbustos se inclinan, preguntando por mi atuendo descomplicado y sereno.
Rasco mi barbilla; saco la lengua un instante, gracioso y tranquilo, como si el mundo pudiera entender ese gesto.
El gorro sobre mi cabeza dice que monto a caballo, aunque ni el caballo ni la fotografía estén aquí.
Y aún así, todo se sostiene alrededor mío, un instante que existe por mí y para mí, entre lo real y lo que imagino.
Mientras tanto pienso en el pueblo y en las viandas que debo adquirir para pasar el fin de semana sin tener que volver a salir porque el clima anuncia lluvias y con ella el pantano me impedirá montar a Dulzura en busca de algo más. No necesito mucho porque estoy solo y no espero visitas, tampoco tengo perros ni gatos que cuidar. Solo Dulzura en el establo debe contar con suficientes zanahorias para atemperar conmigo mientras enciendo la chimenea y preparo un caldo de gallina de otra finca. 



 

martes, 3 de febrero de 2026

No por moda

Blanco y negro. Perfil de instante, frugal, casi armoniosa. Repleta de temores de salud, física y mental. A ratos piensa que ha de desquebrajarse. Sus grietas no están en sus manos, tan solo se dibujan como líneas de expresión donde terminan sus ojos y comienzan sus párpados. A ratos quiere darle la espalda a la vida y esconderse tras una sábana porque no le gustan las cobijas. La alegría a ratos le es esquiva, pero viene en la forma de una voz, de un amigo que la hace reír por tan pequeñas cosas como el informe meteorólico; o de un pedo que se echó su perro y que huele a sus demonios. El granito es una buena técnica para esbozar el entorno, una lamparita, un joyero, libros sobre una repisa... ¡Un perfil con crespos! ¿Cuándo dejo su cabello dejo de ser lacio y largo? Llegó a la edad donde las mujeres se mochan el pelo y no por moda. Casi medio siglo es mucho y es poco. Ella solo espera que al momento de morir eso no sea como una película donde toda su vida pasa por sus ojos  a la velocidad de la luz porque le gustaría evadir muchos tramos. Regresaría eso sí, a la mirada de papá y al regazo de mamá; también le gustaría ver a su abuela en su mecedora y no se llevaría el recuerdo de alguno de sus vivos para no tener apegos, para por fin soltar. Debe ser un alivio sentirse olvidado. Ser al final solo parte de la película de alguien más. No aparecerse en sueños ni en búsquedas de referencias. Un par de libros en la nube y nada más. 
 

lunes, 2 de febrero de 2026

El músculo olvidado


 Los músculos responden a ejercicios, se agradecen los estiramientos. Todo el cuerpo se sincroniza para retornar al equilibrio. Mi rostro late gracias a él. Pocas veces me siento a agradecerle por no haberme fallado nunca. Solo durante una resonancia sentí que se detenía y que mis pulmones también fallaban ante la carencia de su estímulo. Mi biblioteca está constituida por el latir de músculos que aunque hechos trizas permanecen en la historia como clásicos. Quería voluntaria e involutariamente que mi corazón se detuviera. Que se fuera de vacaciones, que se diera una licencia. Sin embargo, ¿qué otro órgano con aurículas y ventrículos podría reemplazaro? Él decidió nacer conmigo. No le importan los desvarios de mi mente ni mi asma, ni el color que elijo para maquillarme las cejas o el tono del labial para resaltar mi boca. Él, mi músculo olvidado me ha enseñado a amar. Es mi mente la que ha decidido olvidar cuando es oportuno o procedente. Mi músculo olvidado no necesita fisioterapia, eventualmente requerirá la orientación de un cardiologo y si está cansado tendría que enviarlo a esas vaciones que solo da un marcapasos. Entonces sabré que no soy la misma sin él. Que ya no amaré con la intensidad que él me regaló, que no podré ponerme la mano en el pecho y sentirlo agitado luego de correr. Por lo pronto quiero que sepa que no lo he olvidado, que agradezco su lealtad, que yo: ¡también lo amo!

Me ahorca tu risa

Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...