jueves, 26 de febrero de 2026
Extrañando a Papá
lunes, 23 de febrero de 2026
Blue
Mi camino tenía marcado tu nombre con letras de color. Varias letras, un encuentro con la belleza. Lo sé, lo siento. Eres mejor de lo que imaginé. ¿Te imaginé o te soñé? Ahora estás anunciándote y tu proximidad me agita. He vivido tu nombre durante dos semanas y ya no quiero vivir otro. Cuando decidí estar sola, apareciste, colmaste de besos mi aurora, escribiste en las paredes de mi memoria y señalaste un encuentro como quien señala con todos los buenos augurios: un triunfo.
Quizás lo mejor fue que no te estaba esperando, que al reloj le sobraron horas, que no tuve que sufrir por ti, que apareciste como un mago sin ases bajo la manga ni palomas en la boca. Un mago real que cambió mis lágrimas por sonrisas y mi deseo de morir por una vitalidad plena.
Estás en las cornisas de mi vida, en la talla de mi madurez, en el tiempo sin tiempo y en aquel reloj sobrecargado para darnos espacio y aumentar nuestros talentos. Escribes, escribo. Somos un par de seres que se vanaglorian en la palabra, que tienen como propósito crear y crean con singularidad.
No reconozco tu olor. Estás lejos de mi olfato. No sé cómo pega la colonia en ti, sé cómo pegaba en mi padre.
Quizás sea pronto para darme otra oportunidad. ¿Cuándo es oportuna? No quiero más decepciones. Solo aspiro al amor azul.
domingo, 22 de febrero de 2026
Despierta
¿Qué dice la noche cuando son tuyas las tinieblas? Cuando te recuestas sobre un panal y no eres la abeja reina, sin embargo, estás envuelta en flores y no te desmaquillaste a propósito porque no sabes con quién te encontrarás en sueños...¿Qué dice tu noche?
Estás repleta de errores de puntuación. Olvidaste cómo escribir y la lectura ahora es tan esquiva como platillo de caviar. ¿Dime cómo vives una sola vida? !Ya sé! Te refugias en los colores, en los pasteles o acuarelas que no exigen más que deslizar tu mano sin juzgar.
Hiciste un acuerdo y lo rompiste. Ahora tan solo debes asumir las consecuencias. Ya no lo sueñas no. Ya no lo añoras no. Tu sola vida no te permite leer más allá de lo que eran sus ojos, sus manos o su sonrisa.
El puente está roto, el invierno es cruel. Despierta, mira mujer que tu mundo es otro y ya no están tus letras para intentar cambiarlo.
sábado, 21 de febrero de 2026
Gratitud
Aún no es claro mi panorama, pero sé que necesito fisiterapia, fisiatria e incluso la compañía temporal de una enfermera.
Después de dos meses en la clínica tuve que aprender la humildad de necesitar y pedir ayuda. Dejar mi pudor para ser bañanda por enfermeros o amigos. Verme obligada a usar pañales. Mirar por la misma ventana todos los días y pedir la lucecita del baño con puerta abierta por si algo ocurría.
Aprender a que no podía pararme ni sentarme sola, hacer ejercicios de respiración, tomar pastilla adicional para la ansiedad y no temerle al resonador a pesar de los ruidos tan particulares que hace y de esa mascarilla que parece sacada de una película de terror para personas claustróficas.
Conté mucho con Dios, con Ana, con Stepha, con mis hermanas, con mis cuidadoras, con Diana y sus hijas, con cadenas de oración, con profesionales cálidos que me explicaron una y otra vez en que fase del proceso íbamos y que estábamos descartando.
Toda mi gratidud en especial con Ana Gómez, los doctores Esteban Arango y Miguel Restrepo de la Clínica Las Américas y particularmente al doctor Santiago Aristizabal y todo el equipo del HPTU.
domingo, 8 de febrero de 2026
Vivamos lectura
Cuando no pude leer y los podcast no fueron aptos para mí, recordé que hay escritos en las paredes esperando a ser descubiertos. En el portarretratos con la imagen de papá leo las emociones de aquel día en la playa. Junto a mamá, nos siento abrir mi última publicación sentada en su mecedora verde.
Los estantes de mi biblioteca gritan por mis dedos: segundas lecturas y primeras que apenas iban en curso. Cuando enciendo el incienso pienso en mi amigo Reza, que me deja escoger dos y hasta tres en su Almacén Arte del Medio Oriente. Mi amiga escritora suele llamarme y sonrió ante tal deferencia.
Hace poco un amigo también me llamó poeta y eso se sintió muy elevadado para mis inspiraciones como artista cuando lo único que realmente he hecho es poner en palabras mis experiencias, amores, pasiones y quebrantos.
Vivir literatura es asombrarse con cada atardecer naranja, con las burbujas que genera la lluvia cuando replica contra el asfalto, escuchar los periquitos y descubrir que una vecina los tiene cebados cuando en los apartamentos está prohibido. También es echarse una buena crema de manos, regalo de una tia que compró pensando en ti.
Vivirla es llegar a la noche sin efrentarla tanto. Con sosiego, con dignidad, sin quejarse por la cantitad de pastillitas sobre la mesa de noche y la lámpara encendida por un reciente miedo nocturo a caer durante el sueño. Es reconocer que aunque mis textos sea cortos, no por eso son pequeños.
viernes, 6 de febrero de 2026
Pimienta y sal
Sin visitas
Rasco mi barbilla; saco la lengua un instante, gracioso y tranquilo, como si el mundo pudiera entender ese gesto.
El gorro sobre mi cabeza dice que monto a caballo, aunque ni el caballo ni la fotografía estén aquí.
Y aún así, todo se sostiene alrededor mío, un instante que existe por mí y para mí, entre lo real y lo que imagino.
martes, 3 de febrero de 2026
No por moda
lunes, 2 de febrero de 2026
El músculo olvidado
Los músculos responden a ejercicios, se agradecen los estiramientos. Todo el cuerpo se sincroniza para retornar al equilibrio. Mi rostro late gracias a él. Pocas veces me siento a agradecerle por no haberme fallado nunca. Solo durante una resonancia sentí que se detenía y que mis pulmones también fallaban ante la carencia de su estímulo. Mi biblioteca está constituida por el latir de músculos que aunque hechos trizas permanecen en la historia como clásicos. Quería voluntaria e involutariamente que mi corazón se detuviera. Que se fuera de vacaciones, que se diera una licencia. Sin embargo, ¿qué otro órgano con aurículas y ventrículos podría reemplazaro? Él decidió nacer conmigo. No le importan los desvarios de mi mente ni mi asma, ni el color que elijo para maquillarme las cejas o el tono del labial para resaltar mi boca. Él, mi músculo olvidado me ha enseñado a amar. Es mi mente la que ha decidido olvidar cuando es oportuno o procedente. Mi músculo olvidado no necesita fisioterapia, eventualmente requerirá la orientación de un cardiologo y si está cansado tendría que enviarlo a esas vaciones que solo da un marcapasos. Entonces sabré que no soy la misma sin él. Que ya no amaré con la intensidad que él me regaló, que no podré ponerme la mano en el pecho y sentirlo agitado luego de correr. Por lo pronto quiero que sepa que no lo he olvidado, que agradezco su lealtad, que yo: ¡también lo amo!
Me ahorca tu risa
Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...
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Ayer tuve la maravillosa oportunidad de compartir apartes de mi novela Ciento Uno con estudiantes sordos del SENA, gracias a la invitación...
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Llorar y reír a la sombra de un hermano es una de las facetas más espectaculares del ser humano. Esa compasión, esa ternura, esa escucha s...
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Así como he hablado de amigos, debo hablar de colegas, maestros y aprendices. De la mano de Ángel Galeano Higua, el taller El aprendiz de ...








