Una mujer atrapa sueños como interpreta signos de un tarot que juró no volver a tocar. Ella es el sueño y la vigilia también. La luz nos hace evocar a una elfa y una múcura acompaña a las plumas que se desparraman sobre esos sueños hilvanados por una tarántula o unas manos artesanas que nunca supieron dónde quedaría su obra.
El capricho de la sombra apenas si nos deja saber que hace frío y que es de noche y que penden cocuyos como codornices. El maná está en tu boca, en aquellos besos que jamás se dieron. En el te quiero que jamás te dije, en mis funciones básicas tropezando ahora con lo que antes era natural. Me doy contra las paredes y mi equilibrio ya ni invoca tus ojos, no puedes protegerme de mi misma.
Mis sombras de elfa son magia cuando te quiero soñar y ya tus murallas dejaron claro que jamás existió un nosotros ¡que forma de conjurar el pronombre! Jamás, suena como un lugar lejano, nada que ver con este sueño que aún tiene forma de múcura cantando. ¡Ay mamá no puedo con ella! Puedo otorgar un sueño y es el de ese mosquito probando mi sangre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario