martes, 10 de marzo de 2026

Monika Cuartas

Excéntrica, ecléctica, apasionada y una mujer íntegra y completa. Nos conocimos mucho antes del tiempo y nos reencontramos dos veces durante esta vida para compartir nuestro amor por los perros, para burlanos de nuestras depresiones con sus respectivos vademecums. Su generosidad no conoce fronteras e invoca la abundancia como un hechizo. Tiene un refugio para perritos viejos, sí, para aquellos que sus dueños dejaron de querer por no tener la energía ni los hábitos de un cachorro o por lo difícil que es sostener idas al veterinario con frecuencia. 

Moni duerme con treinta y dos en su cuarto, los más pequeños, mientras los grandes se quedan afuera. Hay uno que sabe abrir la puerta en la mañana y los demás lo siguen entusiasmados.

Fui a Canelot, así se llama el refugio y me enamoré de Romerito, un adorable chihuaha que tenía la costumbre de cavar y cavar en un sitio que tenía una chancla enterrada, quizás de un antiguo dueño o parte de una guaca que no supimos leer. 

Monika, co K, dice Guacias a todo. Adora la Coca-Cola normal y tiene hasta una nevera pequeña en su carro para que no le falte. Vive en el campo y desde allí, las estrellas la miran mientras ella se prepara cada noche para saber a cuál de sus sabuesos tendrá que ayudar a cruzar el arcoiris porque lo ve sufriendo irreparablemente.

Admiro su labor y su ternura, varias veces la he visto llorar por sensibilidad o por recuerdos muy tristes de su pasado, uno de sus amores fue Pica, a quien también tuvo que ayudarle a pasar por el tránsito y su ausencia la marcó por varias semanas.

También tiene un cerdo que se llama Houdini porque se cayó (se escapó) de un camión que los transportó para el matadero y ella lo rescató y hoy pesa como trecientos o cuatrocientos kilos. 

Cualquiera diría que Moni sufre del síndrome de Noé, pero yo creo que su corazón es tan grande que muchos peludos caben en él. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me ahorca tu risa

Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...