miércoles, 18 de marzo de 2026

De los umbrales del delirio

Quiero ser la ola que revienta en tu pecho. La sal que te llega a los ojos. La arena que mueves con el pie. El periódico que lees. La tarjeta de hotel que guardas en el bolsillo. Quiero ser la palenquera que te ofrece ensalada de frutas y Javier, el loco de las carpas que dice tenerte el pescao fresco para el almuerzo. Quiero ser tu mujer. La flaca de pava que se unta bronceador por un cuerpo quemao. Esa que prende un cigarrillo con gracia y se quema por efecto brisa. Quiero ser la negra hermosa que te ofrece masajes en los pies y el viejo que cruza con lentes y escoge un par especial para ti. Quiero ser la conchita que recoges con desdén y el aire acondicionado de tu habitación. También la ducha de agua dulce y los despojos de mar adheridos a ti. Quiero ser la vista de un atardecer incompleto y el son que repites con gracia. Las palmeras que ondean sin cocos y el bolero que cantas otra vez. Quiero ser tu noche. El ron que bebes, tus ojos prendidos tras un trasero que no te pertenece. Quiero ser la cantante de Getsemaní. ¿Me ves ahí?   


 

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