Quiero ser
la ola que revienta en tu pecho. La sal que te llega a los ojos. La arena que
mueves con el pie. El periódico que lees. La tarjeta de hotel que guardas en el
bolsillo. Quiero ser la palenquera que te ofrece ensalada de frutas y Javier,
el loco de las carpas que dice tenerte el pescao fresco para
el almuerzo. Quiero ser tu mujer. La flaca de pava que se unta bronceador por
un cuerpo quemao. Esa que prende un cigarrillo con gracia y se
quema por efecto brisa. Quiero ser la negra hermosa que te ofrece masajes en
los pies y el viejo que cruza con lentes y escoge un par especial para ti.
Quiero ser la conchita que recoges con desdén y el aire acondicionado de tu
habitación. También la ducha de agua dulce y los despojos de mar adheridos a
ti. Quiero ser la vista de un atardecer incompleto y el son que repites con
gracia. Las palmeras que ondean sin cocos y el bolero que cantas otra vez.
Quiero ser tu noche. El ron que bebes, tus ojos prendidos tras un trasero que
no te pertenece. Quiero ser la cantante de Getsemaní. ¿Me ves ahí?

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