miércoles, 18 de marzo de 2026

Penélope

Finjo tejer, en las noches mis costuras se deshacen y los caballeros son tan tontos que no me preguntan por qué tardo tanto.

Ítaca sin él es una isla desierta, los atardeceres no acarician y las madrugadas envuelven los pies en una niebla blanca. El corazón de Penélope es fiel a su esperanza, está vivo porque de lo contrario ella lo sabría, lo habría sentido en el cuerpo, su ausencia detendría sus agujas y ya no habría razón para engañar a nadie.

Él vive, ella lo sabe, por eso cada puntada es una sonrisa del tiempo que transcurre con la certeza de su regreso. No importa cuántas mareas enfrente su navío, ella estará con él enfrentando sirenas.
 
Su belleza no se marchita, por el contrario, florece con los años, sus manos no envejecen, dibujan flores en crochet.

Su túnica es azul y su cabello largo, sus doncellas también lo trenzan para dejar claro quién es la señora de la casa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me ahorca tu risa

Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...