Música la tuya para evitar mi declive. Dale aire a estos pulmones viejos. Conviértete en mi gastado inhalador. No permitas que sucumba en mí. Dime que el ave que llevo en el dedo corazón no se volará como tú quisiste.
Sé que intentaste protegerme de mis delirios. Sé que buscaste la manera de zafarte de ellos hasta que fui insoportable y cruel. Sé que nada de lo que diga cambiará mi destino.Que no tendré defensa, que no habrá abogado que venga a salvarme, que mis manos terminaran bajo esposas para que no pueda dañarme ni a mí ni a nadie.
Sé también que mis manos son las únicas testigos de mis confrontaciones con el teclado. Que ellas saben lo que mi inconsciente ignora o deja pasar por alto. Una boca, uno ojos, una fotografía, de lejos... una voz.
En un mundo tan interconectado duele el silencio cuando se está tan cerca de un mensaje o una llamada. La larga distancia viaja de las manos a un corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario