sábado, 8 de noviembre de 2025

Volvamos al erotismo

 


¿Dónde se quedó anclada tu boca? ¿Por qué aún me sabe a sal? ¿Lloraste? Dime que no fue por mí. 

Nuestras momentos juntos frente al espejo se quedaron dulcemente en mi memoria, no sé que veías tú, no estoy seguraa de que veía yo, éramos tan solo dos seres desnudos que se tocaban sin mencionar nunca la palabra amor. 

Éramos...

No sé si en algún punto dejamos de serlo porque llevo tu olor como un tatuaje en mi nariz. Aún recuerdo tus zapatos y esa manera meticulosa de desvestirte para nuestro encuentro. No recuerdo si yo me desvestía o lo hacías tú. ¿Qué importancia tiene? Sé que podías quedarte horas contemplando mi lencería y preguntarme si podías o no, tomarle una fotografía. Me negué por supuesto. Era un momento muy íntimo como para ser compartido así fuera por ti mismo es mis ratos de ausencia.

Nunca me he dejado tomar un desnudo y si lo hice fue frente a un espejo y a larga distancia. Siento pudor frente a mi propio cuerpo. Tampoco me miro a los ojos mientras me maquillo. No sé que oculta mi mirada ni sé cómo escuchar los latidos de mi cuerpo. Sé que mi piel es suave y mis facciones finas. Sé que mi cabello crece blanco y no es por sabiduría. 

Regresando a ti, allí donde te encuentres más cómodo, si aún me recuerdas, debes saber que te llevo conmigo. Que si mi rostro sabe a sal, es por algún recuerdo lágrima que necesitó ser compartido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vértigo

  No importa el tiempo compartido,  decir adiós nunca será sencillo.  Marcharse sin mirar atrás  es como negar  todo lo que existió.  Los du...