martes, 11 de noviembre de 2025

Mis bríos de entonces

 


Mis bríos de entonces me habitan aún, pero ya no gritan: respiran. Otrora fueron viento, cabellera al mar, camino sin regreso. Hoy son brisa que me recuerda quien fui y quien continúo siendo cuando el pincel roza el agua y día se aquieta. 

Mis bríos de entonces contaban con tu abrazo, mi refugio, mi amuleto. Era despiadamente bella y cruel a la vez. Podía ser infiel sin pedirte permiso y tú nunca me hiciste un reproche. Jamás amé como te amé a ti. Con nadie más volvería a casarme aunque nunca pediste mi mano de manera oficial.

Sé que te gustaba así, flaca y desparpajada, que compartiamos el mismo sentido del humor y que aunque no nos poníamos de acuerdo frente a qué serie ver frente al televisor, cuando la noche profunda llegaba y las luces se perdían, yo era tu bruma y tú la más dulce de mis nieblas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vértigo

  No importa el tiempo compartido,  decir adiós nunca será sencillo.  Marcharse sin mirar atrás  es como negar  todo lo que existió.  Los du...