Cada vez que miro el reloj durante la noche, está en las siete menos diez. No es un número cabalístico ni tampoco fue la hora en que nací. Es quizás la hora en que mi reloj biológico dice: levántate, es hora de terminar el trabajo por hoy. Soy diurna. Aunque mi hora favorita para escribir es cuando estoy cansada. Por ende, finalizando la tarde. Logro mis dos cuartillas diarias. Con mucha disciplina y cuando el duende está conmigo, logro cuatro o hasta cinco. Cada proyecto es una prolongación de mi misma. Una manera de conjurar el dolor por belleza. Estoy invirtiendo tiempo en mí. He dejado de culparme tanto por tantas pequeñas cosas y por tan grandes acontecimientos de mi vida, como lo fue ser una madre soltera o divorciarme con tan solo diez años de matrimonio por una razón que hasta yo misma desconozco.
Las lluvias de octubre se extendieron hasta noviembre. Pensé que cesarían, pero no fue así. Las siete menos diez, lo confirman. Tras mi ventana puedo ver un muro gris y varios edificios con la Ilusión Verde protegiéndonos como bosque urbano de ser colonizado por más cemento y ladrillos. No estoy triste, tengo un proyecto en mente, mi voz tal y como suena, detrás de mis textos. Cuento con buena ayuda para ello. Aprendo lento, pero aprendo. ChatGpt es mi maestro.
Alguien dijo que la población que mejor jugo podía sacarle a las plataformas virtuales eran los de mi generación y comienzo a entender el porqué. En nostros se mezcla la experiencia y la avidez por aprender cosas nuevas.
A las siete menos diez me desconecto de los equipos para leer. Todavía no sé escuchar un podcast a la vez que hago otra cosa. Me vi una serie completa de varias temporadas y quedé empezada. Mi hijo insiste en que me vea en How my father met my mother, pero soy incapaz con tanta frivolidad aunque el me diga que es diversión.
No juzgo lo que no conozco. La noche que no me pertenece. Las calles que ignoro pobladas de habitantes hambrientos arrumados con periodicos como cobijas y sus manos como colchón. No sé a qué hora la ciudad se va a dormir, si lo hace. Si las siete son muy temprano o si para los bebes ya es tarde. Sé que falta una hora o dos para mi medicación y que debo estar agradecida por ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario