jueves, 6 de noviembre de 2025

Un mundo sin abrazos

 Un mundo sin abrazos

A veces imagino un mundo sin abrazos.
Un lugar donde los cuerpos olvidaron el gesto que los unía,
donde el aire se quedó con el trabajo de acercarnos.

Sería un mundo con hambre,
no de pan, sino de contacto.
Una humanidad que intenta recordar cómo se siente el calor de otra piel, la respiración del otro rozando la nuestra, ese instante donde el corazón parece escucharse doble.

En ese mundo, las palabras pesarían más porque tendrían que decir lo que antes decían los brazos.
Las despedidas serían más largas y más frías, y las miradas buscarían un refugio que ya no existe. 

A veces creo que vivo un poco en ese mundo.

Cuando la soledad roza mi hombro y descubro que nadie está ahí para devolverme el gesto, me abrazo al aire y me imagino que el aire también me necesita.

Quizás eso sea lo que queda: aprender a abrazar sin tocar, a reconocer el temblor del otro en la distancia,
a inventar ternuras nuevas para no olvidarnos del todo.

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