jueves, 1 de enero de 2026

Vértigo

 


No importa el tiempo compartido, 

decir adiós nunca será sencillo.

 Marcharse sin mirar atrás 

es como negar 

todo lo que existió.


 Los duelos, 

sobre todo los de nosotros mismos, 

de lo que fuimos, 

son los más difíciles de hacer. 


Reconocer que el tiempo pasa

 y que tenemos miedo de cambiar, 

que no fluimos, que nos estancamos. 


Hacernos duelo a nosotros

 mismos es reconocer la impermanecia 

de todo lo terreno, 

saber que somos más de este cuerpo físico; 

saber que solo es un envase necesario 

para trascender emociones

pensamientos

planes

 proyectos. 


Falta el equilibrio

duele el cuerpo 

respiro

 aún respiro. 

Puedo estar agradecida por ello. 


Una caída, 

un tropiezo y

 el mundo da vueltas, 

vértigo lo laman, 

y hasta ahora 

no sabía que era algo 

que podía pasarme. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me ahorca tu risa

Me ahorca tu recuerdo, nuestras horas grises, las azules y aquellas verdes. Me ahorca tu risa, esos ojos que ya no veo. Los espejos suspendi...