Un atropello más en una vida convulsa. Manos arriba para una requisa de rigor. ¿Qué esconde usted aparte de sus modales de niña buena? Piense bien si lo que quiere es continuar en blog o abrir su propia página, la estética ya la tiene, la disciplina también ¿a qué le teme? ¿A que la requisen también? Aqui goza de un delicioso anonimato visible solo para naúfragos y amigos. ¿Teme que la sorprendan otra vez hablando desde su ventana y comentando el clima interior y exterior? Es posible que usted no esté en el lugar correcto o que su afán de disparar al aire no duela en ningún lugar. Es posible que los ojos a los que quiera llegar jamás la vean, es probable que pases desapercibida toda tu vida como tu obra que está ya solo en libro digital.
Estás pensando en arriesgarte. Tienes textos escritos hace quince años atrás. ¿Podrás mirarlos con el rigor que se requiere? Baja las manos, toma ese teclado, reconciliate con él. Ahuyenta las imágenes cuando lo necesites. Se tú y no te temas.

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