Necesito de tu ayuda. El granizo de la tarde parece comprender mi frutración ante mi ausencia de equilibrio y autonomía. Actividades cotidianas como abrochar un botón o pedir el piso para bajar en ascensor se han vuelto una hazaña increíble. No puedo ni pasear a mi perro. Cada paso que doy tiene que ser previamente calculado. Una fisioterapia simple es una exigencia compleja. Las líneas que antes me costaba leer ahora brincan más y la ficción en mis lecturas cotidianas están tan lejos que mi orilla no deja de hacer señas extrañándolas.
No me queda más que comer y ver como esta vida sedentaria va apoderándose de mi peso y mis tallas.
No me gusta la palabra resignación y me cuesta mucho aquella de aceptación. Tengo varias novelas comenzadas, pero mi aliento no es tan amplio como para abarcar ni siquiera una de ellas. Un día a la vez es la frase que más escucho. ¿Y la noche qué? Cuando duermo y sueño si puedo correr.
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