miércoles, 29 de octubre de 2025

La quincena

 Sé que muchos van a estar de acuerdo en que la quincena no rinde para nada. Tan pronto el dinero entra, tan pronto se va: en cuentas por pagar, en el mercado, en los servicios públicos, en la administración o el arriendo, el internet, el transporte y el predial. Da susto recibirla cuando se recibe y más susto da cuando no se cuenta para sufragar los gastos de un hogar. Pantallas y lágrimas, cambiamos el sudor por la conectividad. Esperamos que alguien allá afuera se sienta como nosotros y lo grite porque las buenas letras las olvidamos cantar. Mi hijo en su tiempo libre --que es escaso-- compone con su teclado todos los instrumentos y su música está inspirada en sus vivencias, como mis letra en mis reflexiones y experiencias. No esta lejos de mí y como también trabaja, también recibe su quincena, pero no le da para aportar a la casa, solo a sus propios gastos nada más. Para mí es más importante que estudie y por fin encontró la carrera que estaba buscando, después de tres intentos fallidos en la universidad. 

La quincena, repito, no rinde para nada, sin embargo hay que estar agradecidos cuando se tiene porque el trabajo dignifica a pesar de cuánta sea la remuneración. Ahora es frecuente saltar de un puesto a otro y todos quieren ser emprendedores, lo cual es magnífico, pero eso les impide formarse y adquirir estabilidad y experiencia. Es como las relaciones, una vez se firma un papel, es sencillo romperlo. Parecemos no estar comprometidos con nada que nos cause más allá de la satisfacción inmediata.

Ya me desvié como es usual en mí, comencé hablando de la quincena y terminé hablando de las relaciones, quizás porque ninguna parece durar o permanecer. Todo llega y va, y soy de las personas que se resisten mucho al cambio. Sé que eso está mal. Que debo transformarme. Que debo volver a integrarme, buscar una tribu que me ampare más allá de mis circunstancias y no buscar la excusa de no me alcanza para lograr los objetivos que puedo proponerme.


martes, 28 de octubre de 2025

Cosmo

 


Tiene once años. Ya duerme casi la mayor parte del día. Escucha solo lo que le conviene y tenemos sospechas de que ha perdido un poco su visión. Tiene un pelaje suave que adoro peinar y que él disfruta igual. Duerme en mi cama todas las noches, en la cabecera o junto a mis pies. A veces se acurruca en mi regazo, pero le da calor y se estira hacia cualquiera de sus otros dos destinos. No come el cuido más refinado, pero es obligatorio mezclarlos con la comida húmeda de DogChow o Pedigree. Como buen pug, no sabe utilizar la coca, siempre riega más de lo que come de tal suerte que las pepitas se mojan y adquieren una forma desagradable. Nunca hace sus necesidades en la casa. Sabe pedir que lo saquen, en la mañana, en la tarde y a veces, en la noche. Como nunca lo castré, siente más necesidad de marcar su territorio, auque no le ladra a otros perros ni le interesa establecer relación con ninguno, prefiere a las personas que se suben al ascensor y allí demanda caricias y cumplidos. 

Mi hijo dice que yo soy su mamá, pero que él no es el papá. No sé si eso lo convierte en su hermano. Sé que ambos lo amamos cada uno a su manera, mi hijo con juegos bruscos, yo con mi delicadeza. Cuando no estoy le pide a mi hijo que le abra la puerta para arruncharse con él y pueden pasar una mañana abrazados. 

Ronca, valía la pena el punto y aparte para decir que ronca y no como una locomotora, ronca como solo él sabe hacerlo, con intervalos largos o cortos, con los ojos abiertos o cerrados, moviendo las patas o con ellas quietas, cualquiera diría que es un esposo fastidioso, pero como se trata de él es de lo más tierno. 



Quienes hemos tenido la fortuna de ser amados por un perro sabemos lo efímera que es su existencia y el amor que nos brindan mientras nos acompañan. 

lunes, 27 de octubre de 2025

Veinte minutos


 Es todo lo que se necesita para romper la inercia, para salir de la silla del escritorio y el sedentarismo al movimiento y con él, llegar al sudor. No vas a salir de yin-- replicó mi hijo- ¿Por qué no? Lo importante  no es la facha sino la intención. La camiseta que antes me quedaba holgada ahora parece pegada a mi cuerpo. Mi espalda, dijo el médico, en un par de años no va a resistir mi propio peso. Por eso acudo a la fisioterapia. Por eso intento aprender a cuidar algo que no me enseñaron: mi templo. Llevaba dos años sin asma y las lluvias de octubre las hicieron regresar. Me negué a utilizar el inhalador por un par de semanas hasta que fue perentorio su aplicación para liberar el aire que mis pulmones se negaban a expulsar. El fin de semana tomé un mazo para una lectura a un amigo que había quedado inconclusa, pero no quedé satisfecha con el ejercicio, en parte porque era demasiado curioso y quería saber el significado de cada arcano y en parte porque aunque me ofrecí a enseñarle la intuición no es algo susceptible de ser enseñado.  Lo que debieron ser cuarenta minutos se convirtieron en varias horas. Fue una conversación amena.

Hoy no pude evitar contar las veces que tocaba el muro de un lado a otro en el parqueadero como si no pudiera pensar en algo más. Conté sesenta veces. Creo que miré más al asfalto que al cielo y aunque los periquitos hacían su algarabía en un árbol que tienen por morada, no pude seguir su vuelo. Hoy es el día 300 de este año. El 2025 agoniza y nos preparamos para un año par. Creo que me gustan más los años pares. Veintiseis es par. Dos es el único par primo. Hoy siento que soy, indivisible. 

miércoles, 22 de octubre de 2025

Inclusión

 

Ayer tuve la maravillosa oportunidad de compartir apartes de mi novela Ciento Uno con estudiantes sordos del SENA, gracias a la invitación de Pepo, como es conocido en el medio gracias a su amplia trayectoria trabajando con población con discapacidad. Él mira la persona debajo de los alumnos sordos y logra llevarlos a la empresas con un respeto y dedicación increíbles. 

Confieso que estaba más nerviosa que ellos. Me preocupaba todo, desde mi atuendo hasta cómo hablar, si mirar o no a la intérprete y si mi lenguaje corporal iba a ser el correcto. Busqué algunas indicaciones en la web, y aunque no dormí bien y tuve que discutir con el despertador por miedo a afrontar el camino que me dibujaba el destino, logré llegar con taquicardia y desubicada a las instalaciones del Sena, a pesar de que mi anfitrión me había indicado que era en el quinto piso de la torre sur, primero me subí en el ascensor de la torre norte sin darme cuenta de que había una fila detrás de mí que había llegado primero y que estaba esperando su turno. La torre sur, me asustó. Debía subir por las escaleras y dejar atrás las cafeterías donde otros alumnos reían con complacencia. Cuando llegué, Pepo me dio la bienvenida y me llevó al salón donde más de quince alumnos me esperaban. Era la primera vez que me dirigía a una población sorda y sabía con antelación que querían que les hablará de Ciento Uno y me cercanía con el capítulo siete de la obra: Muerte ¿suicidio? Tuve dos intérpretes, Jackelin y Alejandra y aunque los muchachos no habían leído la obra querían conocer mi experiencia y estaban ávidos con preguntas. 

Les conté de mis hospitalizaciones, de la vez que me volé, de la vez que lo intenté, de lo que se siente ser un suicida frustrado, de lo importante que es el arte, el seguir el tratamiento, hacer deporte, compartir con los seres queridos. Supe entonces que eran felices en el Sena porque estaban con jóvenes como ellos y que al partir a casa se sentían incomprendidos y se refugiaban en sus pantallas hasta altas horas de la noche porque a sus padres no les interesó aprender su lenguaje.

Me traje muchos rostros. Muchas sonrisas. Mucho asombro y sí, muchos aplausos con sus manos agitándose hacia arriba agradeciendo mi tiempo y mi experiencia.




 

domingo, 19 de octubre de 2025

Sin luz en las ventanas




 He vivido en el mismo barrio hace treinta y cinco años. He tomado el metro cinco veces y me he  montado en un bus un par. Hace tres años me prohibieron conducir así que converso con los conductores de los Uber y de los Taxis --aunque mi hijo diga que no es seguro-- porque ellos constituyen parte de mi vida social. Mi gimnasio es el centro comercial. Desde que no puedo leer, estoy enfrascada en el aburrimiento de mi propia vida. Aunque tengo unas amigas preciosas con quienes me veo una vez al mes. Entretanto, la rutina me devora. La nostalgia también. Hoy descubrí un alacrán en mi sala y lo barrí y lo boté con el recogedor al jardín. Mi hermana me preguntó por el cadáver. No sabía que tenía que matarlo. Moví las plantas, lo encontré. Sin piedad le pegué dos chancletazos y su aguijón pareció moverse aún después. Me sentí infame, más insignificante que él. La ponzoña está en mis palabras, en no saber amar. Soy cruel después de todo. No hay prójimo, no sé quién soy ni cómo amarme. Mis cicatrices son tan purulentas que necesitan diván. Elegí vivir y no sé si fue la decisión correcta. A veces pinto en pastel y escribo textos surrealistas cómo Un edificio se levanta, se erige contra el viento en una mole de ladrillos sin luz en sus ventanas. Cerca hay un colegio con dos columpios y dos árboles graciosos como una cometa que mueven los pájaros. 

viernes, 17 de octubre de 2025

¿Por qué A la velocidad de las nubes?

 Este año me sorprendí escribiendo textos muy cortos. No sabía qué eran, hasta que un amigo me envió un link con Cuentos atómicos. Supe entonces que eso era precisamente en lo que venía trabajando todo el tiempo. Lo hice por puro divertimento. Con muchísima concentración y con enfásis en el amor. Sí, en ese gran tema que es el amor. Primero escribí más de cincuenta textos, no todos atómicos, de la mirada del  hombre hacia la mujer y luego mi mujer respondió. Los cuentos se caracterizan por tener menos de treinta palabras.

A la velocidad de las nubes

Sígueme, a la velocidad de las nubes sobre una pradera fértil, de múltiples --dementes-- palabras sobreesdrújulas. 


R/
Te sigo, a la velocidad de las nubes, sobre las palabras agudas terminadas en vocal. Tomemos café y hagamos el amor, así...

De regreso

 


 Hace diez años era una ferviente escritora en mi blog poesiaculinara.blogspot.com, creo que hice más de doscientas entradas. Todas sobre literatura, la mayoría con imágenes; relatos cortos y prosa poética eran los dos géneros preponderantes, de ese blog salieron tres libros a los que los invito a acercarse. Por un descuido lo borré y con él se fue mi afán de acercarme a lectores en todas partes del mundo. 

Mi primera novela fue ganadora de la Beca de Creación Alcaldía de Medellín y fue publicada primero por la Fundación Arte & Ciencia, luego por Planeta Lector y finalmente en digital con eLibros https://elibros.com.co/product/ciento-uno/

Antonio no puede dormir. Para lograrlo cuenta ovejas que saltan, pero la 101 se rehusa a hacerlo y, como un alter ego, permanece en la vigilia depresiva de Antonio. 101 va a ser una compañera que le servirá como muleta, como una parte de su personalidad que le hace contrapeso a sus deseos de muerte pero también corrobora su bipolaridad.

 Bitácora del Cuerpohttps://elibros.com.co/product/bitacora-del-cuerpo/

Bitácora del cuerpo es un viaje a través de muchas instancias, la juventud, el primer amor, las aventuras eróticas cargadas a veces de ingenuidad y otras de osadía. Existen cicatrices en sus personajes de los que pocas veces conocemos su nombre, como Norita o María Alejandra. Todos estamos a la deriva del amor. No existe puerto seguro, y si existe solemos temer perderlo. Quizás las gaviotas no surquen el cielo de este texto de una forma explícita, pero los ojos que descansan en cada relato son pelícanos sedientos de compañía y buenos tratos.

Los umbrales del delirio https://elibros.com.co/product/los-umbrales-del-delirio/

El mar, las olas, la música, el viento, el bar, un taxi, son testigos de un delirio que sucede con un tú del que jamás se menciona el nombre. Un laberinto, un desorden alfabético y una rapsodia al beso se unen para dar vida a un texto colorido.

 

Los umbrales del delirio es un canto al amor, una total entrega al otro. Una apuesta desde el cuerpo por el cariño. Un tatuaje en el alma, nunca una cicatriz. Relatos que denotan un habitar sencillo, en compañía. La mirada, la boca, el abrazo se funden con ritmo de poesía. Conmemorar el deseo es el umbral que con palabras se acaricia.

Cielo de cardamomo. https://elibros.com.co/product/cielo-de-cardamomo/

En los cincuenta y tres relatos de Cielo de cardamomo están presentes la brisa, la oscuridad, la poesía, la música, inquietudes sobre el clima, la cuántica, y una mujer que llueve porque está triste. Después de Los umbrales del delirio, la autora, sacando palabras de lo más profundo de su lado romántico, poniendo su pasión en palabras, enfrentando sus tormentas personales, dice de estos textos que son andróginos, que no son poemas ni prosa, son ambas cosas.


Con este libro participé en el 9o Encuentro de Poesía en Cuba durante el 2019 ,en las Romerías de Mayo, compartí poemas con autores de latinoamérica y realicé  una ponencia sobre el libro digital y la poesía. 

  

Cinco Mujeres, El bróder y Al aire son mis tres novelas intermedias. No quiero abrumarlos con sinospis, pero sí los animo a dejarme sus comentarios y acercarse de nuevo a mi literatura y mi obra. Gracias por comprender mi silencio. 


Los libros también los pueden encontrar en Amazon como audiolibros para quienes les gusta trotar o escuchar en el carro buena literatura. Aún no sé cómo brindar los links, pero prometo hacerlo en una próxima entrada. 



 

Vértigo

  No importa el tiempo compartido,  decir adiós nunca será sencillo.  Marcharse sin mirar atrás  es como negar  todo lo que existió.  Los du...